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dimarts, 25 de desembre de 2012

LA OTRA NAVIDAD. MIguel Benavent de B.

Extraido del blog Contigo mismo de Miguel Benavent. Un blog que sigo y creo interesante compartir.

No desearía caer en la tópica Navidad solidaria y lejana que muchas ONG’s utilizan para recordarte que, en nuestro propio mundo, también hay otra Navidad. Hay también otra Navidad más cercana, de personas incluso conocidas, en las propias calles de nuestra ciudad, protagonizada por gentes no tan anónimas que están sólas o tristes, enfermas u hospitalizadas o que simplemente tienen a sus seres queridos a miles de kilómetros de distancia o ausentes en su vida. Hablo de gentes que viven en nuestras mismas calles, vecinos, familiares, personas que se dedican al servicio doméstico, inmigrantes, solitarios, que, por una razón u otra, su Navidad les invitará a sufrir!

Más allá de las luces de colores, de los villancicos, de las sonrisas de celofán, de los regalos desmedidos y de los empachos de familia y de excesiva comida, hay otra Navidad más triste, más sombría, más vacía, que muchas otras personas vivirán, seguramente muy cerca nuestro. Es ese otro mundo que vive en nuestro propio Primer Mundo… y que no llega siquiera a ser Tercer Mundo, pues nadie se acuerda de ellos, ni tan siquiera por solidaridad para limpiar nuestras conciencias dormidas en la autocomplacencia o en la ignorancia ante nuestro mundo injusto, inhumano e insolidario! Es el otro Primer Mundo o el Tercero, qué más da, el que cada uno de nosotros permitimos, toleramos y promocionamos cada vez que nos desentendemos de los demás y/o no hacemos todo lo posible para alcanzar nuestra propia felicidad.

También hablo de esas otras personas que, aún teniendo todo lo necesario para sentirse felices y con todos los lujos habidos y por haber, estarán tristes en estas Navidades, porque se sentirán sólas aún en compañía, echarán en falta a seres queridos lejanos o ausentes o, simplemente, que no pueden encontrar el sentido a esta vida como para dedicarle una simple sonrisa a lo que viven o aún no tienen el valor de hacer realidad su sueño de felicidad! Esa otra Navidad existe y lo sabes!

Durante muchos años, en algún momento u otro, me sentí un Papá Noel, regalando momentos de felicidad a personas tristes o simplemente arrancando alguna sonrisa a quien creía no tener motivos suficientes en su vida como para sonreir! Pero hoy me doy cuenta de que todo ese esfuerzo era inútil, pues yo tampoco sabía ser feliz en Navidad! Y es imposible regalar algo que uno aún no posee! Pero, además, aunque hubiera sido feliz de verdad, no podía haber llegado a todas esas personas que, con motivo o sin, eran incapaces de vivir su propia felicidad! Porque, al fin, también aprendí que la felicidad no puede regalarse, ni venir de fuera, sino que cada uno de nosotros debe aprender y tener el valor de buscarla en su propio corazón! Siempre hay algún motivo y el momento adecuado de encontrar algo para celebrar, compartirlo y sentirse feliz así!

Porque, siendo honestos, cada uno de nosotros, siente en algún momento esa otra Navidad, cada vez que, por la razón que sea, no puede o no sabe cómo compartir esos momentos de felicidad o simplemente no lo siente así! Cada vez que encontramos a faltar a alguien querido cerca nuestro o cuando debemos compartirla por obligación y porque las fechas mandan, la Navidad se convierte en algo triste o tedioso, que remueve nuestro corazón! Y es que, a veces, cuesta abstraerse a lo meramente externo que nos rodea o simplemente preferiríamos celebrar la Navidad de otra manera, felices con quien amamos y que ahora no está junto a nosotros! Esa también es esa otra Navidad!

Yo mismo, estas fiestas tendré la posibilidad de disfrutar la verdadera Navidad o bien, vivir la otra Navidad, la que desearía y seguramente no podré aún celebrar. La verdadera estará en mi corazón y la celebraré -a pesar de todo- con quien amo, aunque ahora mismo no esté junto a mí. Mi otra Navidad, en cambio, estará donde yo esté, seguramente sólo y muy lejos de donde desearía realmente estar! La primera me traerá alegría y amor, mientras la segunda, soledad y quizás algo de tristeza o nostalgia, de lo que nunca pude celebrar! Pero la vida no me preguntará qué Navidad deseo realmente sentir. Deberé ser yo mismo quien lo decida, una vez más! Y, aunque hoy al fin tenga claro cómo, dónde y con quién desearía pasar mi Navidad, siempre tendré la opción de vivir desde dentro lo que viva y esperar que, algún día no muy lejano, pueda al fin vivir y compartir -plena y felizmente- nuestra Navidad, desde dentro y desde fuera, como debe ser la verdadera Navidad!

Pero la Navidad puede ser la coartada perfecta para encontrar esa otra felicidad que ya está dentro de nuestro corazón! Yo mismo he tardado casi medio siglo en encontrarla, hasta que logré abrir mi corazón! Solo hay que dejarse llevar por el amor… y aprender a desoír los ruidos ensordecedores, dejar de ver las deslumbrantes luces de las fiestas y hallarse uno mismo en silencio ante el tumulto familiar, para reencontrar todo aquello esencial que uno no encuentra en el exterior! Seguramente esta próxima Navidad estaré aquí, pero sintiéndome y compartiéndola alli, donde está mi corazón! Y quizás soy ya feliz de saber -por fin- dónde está hoy mi Navidad! Porque dentro de él hay siempre paz y amor… y motivos suficientes para compartirlos y sentir así felicidad, esté donde esté! Esa es la verdadera Navidad, quizás una prueba de amor más para, a pesar de las fiestas, aprender a ser feliz desde el interior y para siempre… y compartirlo con quien amamos de verdad, esté o no cerca nuestro ahora, porque ya está en nuestro corazón!

¿Necesitamos más motivos para sentir, vivir y compartir la Navidad? ¿No es suficiente que estemos vivos, sanos y podamos celebrarla? ¿Porque amamos y nos sentimos amados, aunque sea en silencio, a distancia o en la ausencia? ¿Porque la paz y el amor están dentro nuestro y solo depende de nosotros que los encontremos, de nadie más? ¿Porque con paz y amor es fácil compartir y sentir así esa felicidad que siempre antes habíamos creído inalcanzable, externa y/o lejana? ¿Porque solo aprendiendo a escuchar al corazón hallaremos todo lo que necesitamos para ser felices cada día, muchas veces, a pesar de las fiestas de navidad? ¿Porque la Navidad no es más que un recordatorio de nuestro deber de renacer a una mejor vida, intentando ser felices cada día del año… y compartiéndola con amor, en lo que nos quede aún por vivir?

Sé bien consciente de esa otra Navidad, la tuya, la mía y la de otros, la que está en tu corazón y recuerda siempre vivirla y sentirla tal como sea… aunque, si quieres, eres -o pronto lo serás- libre de compartir con amor esa otra felicidad, la verdadera!

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