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dilluns, 20 de febrer de 2012

ADICTOS A NUESTRA OPINIÓN. Borja Vilaseca. El País. 19/02/12

Vemos e interpretamos la realidad de forma subjetiva.

Y muchos creemos que nuestra visión del mundo es la única verdadera. ¿Debemos flexibilizar una postura tan rígida?
A diferencia de la moral, que nos guía hacia la división y el conflicto, la ética nos mueve hacía la unión y el respeto"
Los seres humanos hemos sido educados para regimos según nuestra "conciencia moral". Es decir, para tomar decisiones basándonos en lo que está bien y en lo que está mal. Desde niños se nos ha premiado cuando hemos sido buenos y castigado cuando hemos sido malos. Así es como nuestros padres -con su mejor intención- han tratado de orientarnos. Pero esta fragmentación dual es comple­tamente subjetiva. De ahí que cada uno de nosotros tenga su propia moral.
Prueba de ello es el capitalismo. Para unos está bien, pues consideran que este sistema promueve el crecimiento econó­mico y la riqueza material. Para otros está mal, pues aseguran que se sustenta sobre la insatisfacción, la desigualdad y la des­trucción de la naturaleza.
Lo mismo sucede con las empresas, los partidos políticos, las instituciones re­ligiosas y, en definitiva, con el comporta­miento mayoritario de la sociedad. Una misma cosa, persona, conducta, situación o circunstancia puede generar tantas opi­niones como seres humanos las observen. Dependiendo de quién lo mire -y desde dónde lo mire-, será bueno o malo; estará bien o mal. De ahí que, a la hora de hacer valoraciones, todo sea relativo.

ANATOMÍA DE LA MORAL
"Detrás de cualquier prejuicio y estereotipo se esconden el miedo y la ignorancia". (Ryszard Kapuscinsky)
Podríamos definirla moral como nuestro dogma individual. Un punto de vista so­bre cómo deben ser las cosas. Este es el motivo por el que muchos intentamos imponer nuestras opiniones sobre los de­más. Al identificarnos con nuestro siste­ma de creencias, creemos que el mundo debería ser como nosotros pensamos.
De ahí que mantengamos "batallas dialécticas", juzgando, criticando e inclu­so tratando de imponer nuestra verdad a aquellos que piensan y actúan de forma diferente. En estos casos, más que com­partir, lo que buscamos es demostrar que tenemos la razón. Cabe preguntarse: ¿qué obtenemos cuando conseguimos "tener la razón"? Por muy sofisticados que sean nuestros argumentos, este tipo de con­ductas solo ponen de manifiesto nuestra falta de madurez emocional.
Las personas intolerantes y dogmáti­cas estamos convencidas de que las cosas están bien o mal en función de si están ali­neadas con la idea que tenemos de ellas en nuestra cabeza. En esta misma línea, los demás son buenos o malos en la medi­da en la que se comportan como nosotros esperamos. Así, la conciencia moral actúa como un filtro que nos lleva a distorsionar la realidad. Es la responsable de la mayo­ría de conflictos que destruyen la convi­vencia pacífica entre los seres humanos. No es otra cosa que la suma de nuestros prejuicios y estereotipos. Y se sustenta so­bre dos pilares: nuestras interpretaciones subjetivas y nuestros pensamientos ego­céntricos. De ahí que limite nuestra per­cepción y obstaculice nuestra compren­sión, siendo una constante fuente de lucha, conflicto y sufrimiento.

LA REALIDAD ES NEUTRA
"La realidad suele ser más amable que las historias que contamos acerca de ella" (Byron Katie)
Al empezar a cuestionar y trascender el condicionamiento a partir del cual he­mos construido nuestra moral, nuestro nivel de comprensión y de sabiduría cre­cen. Y, como consecuencia, empezamos a regir nuestras decisiones y nuestro comportamiento según nuestra "con­ciencia ética". Ya no etiquetamos las co­sas como buenas o malas. Más que nada porque sabemos que las cosas son como son. Y que cualquier etiqueta que le pongamos será una proyección de nuestros pensamientos y creencias. Así es como comprendemos que las cosas no son blancas o negras, empezando a discernir los infinitos matices grises que existen entre uno y otro extremo.
En este sentido, el capitalismo no es bueno ni malo. Más bien es como es. De hecho, podemos concluir que se trata de un sistema que promueve el crecimiento económico y la riqueza material. Y también que se sustenta sobre la insatisfacción y la desigualdad de los individuos la destrucción de la naturaleza. Sin embargo, esta definición no lo convierte en algo bueno o malo. Estos adjetivos no forman parte del capitalismo, sino de nuestra manera subjetiva de verlo.
En la medida en que trascendemos nuestra percepción moral de la realidad, podemos renunciar a que el mundo sea como nosotros hemos determinado que debe ser. Principalmente porque el mundo -y todo lo que en él existe y acontece­ tiene derecho a ser tal como es, de la mis­ma manera que nosotros tenemos derecho a ser tal como somos. Más allá de que estemos de acuerdo o no con lo que sucede, desde un punto de vista existen­cial es completamente legítimo que todo suceda tal y como está sucediendo. Y esta postura nada tiene que ver con la resigna­ción, sino con la aceptación. La diferencia entre una y otra es nuestro grado de com­prensión acerca de aquello que estamos observando. La realidad es neutra. Verla de este modo requiere ir más allá de las limitaciones de nuestra mente.

LA CONCIENCIA ÉTICA
"Si juzgas a la gente no tienes tiempo para amarla". (Madre Teresa de Calcuta)
Al trascender nuestra subjetividad empe­zamos a ver, a comprender y a aceptar que las cosas son como son. Así, la con­ciencia ética se sustenta sobre dos pilares: la objetividad de nuestras interpretacio­nes y la neutralidad de nuestros pensa­mientos. A diferencia de la moral, que nos guía hacia la división y el conflicto, la ética nos mueve hacia la unión y el respeto. No se posiciona ni a favor ni en contra de lo que sucede. Adopta una actitud neu­tral, yendo más allá de cualquier noción dual.
No importa cómo sea la persona o la situa­ción. Ni tampoco lo que esté diciendo, ha­ciendo o sucediendo. Al guiarnos por nuestra conciencia ética no perdemos el tiempo juzgando ni criticando porque no interpretamos ni etiquetamos la realidad como buena o mala. Y gracias a esta nue­va visión más objetiva empezamos a cul­tivar la humildad, una cualidad que nos permite comprender que las cosas siem­pre tienen una razón de ser que las mueve a ser como son. De ahí que frente a cual­quier circunstancia de nuestra vida, la ética nos motive a elegir de forma volun­taria los pensamientos, las palabras y las conductas más beneficiosas para noso­tros, los demás y el entorno.
Al regimos por nuestra conciencia éti­ca no juzgamos moralmente el capitalis­mo -por terminar con este ejemplo-, sino que invertimos nuestro tiempo, esfuerzo y energía para interactuar en este sistema de forma objetiva y neutra, orientando nuestra existencia al bien común. En este sentido, la conciencia ética nos inspira, tal como dijo Mahatma Gandhi, a "ser el cambio que queremos ver en el mundo". Curiosamente, la felicidad es la base so­bre la que se asienta la ética, y esta, la que permite preservar nuestra felicidad. De ahí que más allá de ser buenos, lo impor­tante es que aprendamos a ser felices.

PARA CUESTIONAR LA MORAL
UN LIBRO
-'Matar a un ruiseñor; de Harper Lee (Zeta). Estados Unidos, años treinta. Un negro es acusado de violar a una joven blanca. Pese a sus prejuicios, un abogado también blanco defenderá al acusado. Una oda a la inocencia y la objetividad.

UNA PELÍCULA
-'Un dios salvaje; de Roman Polanski. Narra el encuentro entre
dos matrimonios cuyos hijos se han peleado. Una simple conversa­ción entre ellos pondrá de manifiesto el estado neurótico y egocéntrico en el que vivimos.

ALGO DE MÚSICA Cualquier canción de la artista 'new age' Deva Premal, cuyas
melodías invitan a la relajación y permiten que los pensamientos mediante los cuales etiquetamos la realidad se vayan calmando.

La verdad no puede imponerse.
Por más que hablemos sobre la necesidad de promover un sistema y unas empresas más éticas, lo cierto es que la ética -a diferencia de la moral- no puede imponerse. Serla tan falso y violento como obligar a alguien a ser amable. Al contrario, la ética puede servirle inspiración a través del ejemplo, del mismo modo que la amabilidad de una persona puede despertar esta cualidad en nuestro interior. Y entonces, ¿qué es la ética? Etimológicamente, procede del vocablo griego eéthos, que significa modo de "ser", carácter" y "predisposición permanente para hacer el bien". Es decir, que podría definirse como la manera natural de relacionarnos cuando vivimos conectados con nuestra verdadera esencia. Y dado que la ética es el principal fruto de la consciencia y la sabiduría, siempre nos inspira a dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento. No en vano, parte de la premisa de quedo que damos a los demás nos lo damos en primer lugar a nosotros mismos.

2 comentaris:

  1. He leido el articulo en el diario El Pais y solo debo decir que no puedo estar más de acuerdo. Ahora bien por qué ese empeño de entender la verdad o razón en los asuntos que cuinciden con nuestra forma de pensar? Pero todavia más importante (para mi)Si pensamos que todo es relativo, resulta que nadie nos toma en cuenta y formamos parte de unaa sociedad invisible, cuando reconocemos que todo tiene su parte de razón y sobretodopor muchos factores que nos conducen a ello.
    Gracias

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  2. Ufff ... me ha gustado mucho y me ha llegado muy hondo ...
    Sobre todo lo que me cuesta es ver de forma neutra al capitalismo, cuando éste en su fase neoliberal actual es el que está provocando la infelicidad de las personas y el aumento de las patologías (depresión, neurosis, ...) en el mundo occidental.
    Ante el dilema de que preferimos, si morir de hambre o de neurosis, qué contestarías ? Yo lo tengo claro ...
    Repito que me cuesta no juzgar al capitalismo y verlo como algo neutro, pero veo que es posible hacerlo a partir de la disociación entre la realidad que produce y la compasión hacia los individuos que han caído en sus trampas y hacen daño a sus semejantes desde el engaño, la ususra y la explotación de sus semejantes ...
    Visto así, todos somos víctimas del capitalismo en esta fase neoliberal tan aberrante para el futuro del Planeta Tierra, tanto los explotadores como los explotados ...
    A partir de ahí, deberíamos ver qué se puede hacer ... Comprensión no debería ser igual a resignación a mi modo de ver ... Anda en juego el futuro del género humano y del planeta mismo ...
    Ahí está el elemento importante de reflexión, una vez hemos llegado a´la comprensión y al perdón de las flaquezas humanas ...
    El trabajo interior individual de cada persona como motor del cambio y del encuentro posterior entre nosotros para co-crear un prrsente y un futuro mejor ... Ahí estoy yo, al menos, y espero que ahí nos vayamos encontrandos tod@s a medida que aumenta nuestro nivel de vibración y de consciencia ...
    Gracias por este artículo y por la claridad de su propuesta

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