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dissabte, 5 de juliol de 2014

SOY ASI, PERO PUEDO CAMBIAR. Patricia Ramírez. El País. 06/05/12

Escudarse en la excusa de que no se puede cambiar es una forma de evitar el esfuerzo que significa hacerlo. Convertirse en motor de la transformación supone no dejar que sean las circunstancias quien le controlen.
No hay excusas para no ser feliz ni coherente con sus valores. Nada se lo impide, salvo usted mismo.
Decir "yo soy así" es una excusa fácil y cómoda, la frase ideal para justificarse y no respon­sabilizarse del crecimiento personal. Estamos rodeados de personas que eluden sus obligaciones e incluso sus placeres. Se justifican en su forma de ser como si no hubiera opción al cambio. "Es que esto me cuesta mucho, no estoy preparado, no puedo... ", son los comen­tarios propios de los yo soy así.
Nuestra forma de ser condiciona nuestra vida. A veces nos menospre­ciamos y pensamos que siendo lo que somos y lo que representamos no ten­dremos capacidad para llegar donde nos gustaría. ¿Cuántas veces se ha visto limitado y ha perdido oportunidades? Quizá perdió la oportunidad de con­quistar a aquella chica, a pesar de que ella intentaba mantenerte la mirada, porque sus ideas le decían: "¿A mí? Im­posible, yo soy del montón". Podríamos relatar cientos de ejemplos de hombres y mujeres que se descalifican y pierden la ocasión de crear oportunidades, por­que la única vía de alcanzar los sueños es crear y participar de lleno en ellos.

MIEDO AL CAMBIO
"Tomar un nuevo paso, decir una nueva palabra, es lo que la gente más teme" (Fiódor Dostoievski)
Pero ¿por qué nos da miedo invertir es­fuerzo en eliminar lo que nos molesta de nosotros? El miedo al cambio es una consecuencia, intentamos evitar el sufrimiento. Hace algunos años, recuerdo a una mujer que me visitó en la consulta un lunes. ¡Me comentaba que su marido había muerto el viernes anterior y ella no podía parar de llorar! No me pareció ex­traño llorar ante una pérdida después de 30 años de convivencia, pero para ella era más placentero no hacerlo y buscaba que ya le diese la solución. Vivimos en una sociedad volcada en el placer y queremos sentirnos bien continua­mente, evitando todo aquello que  suponga un esfuerza emocional. Sin embargo, debemos lidiar con la angustia y el dolor porque for­man parte de la vida. Para supe­rarnos, a veces debemos tomar decisiones que implican sacrificio y esfuerzo.
Aferrarnos a la expresión yo soy así supone dar todo el valor a la idea genética que determina nuestra forma de ser y despreciar la que hemos ido in­teriorizando a través de las experiencias y el entorno. Aprovechando que se ha puesto de moda el término desaprender vamos a seguir unos consejos para des­aprender lo que "es así de usted" y "le gustaría que fuera diferente". Aprende­mos a través de la experiencia, imitamos gestas, reacciones y asimilamos valores de nuestros padres, amigos y figuras con las que nos sentíamos identificados y to­dos ellos han ido conformando la perso­nalidad y el carácter. Sin embargo, tam­bién aprendimos conductas que no nos hacen felices y de las que no nos senti­mos orgullosos, porque nos impiden al­canzarlas objetivos.
La frase yo soy así lleva implícita la negación del cambio. Significa "esto es la que soy y no lo puedo a no lo quiero cambiar". Punto. Pero el cambio no solo es posible sino aconsejable. Asumir el papel que deseamos forma parte de nuestras elecciones en la vida. ¿Qué le parece si desaprendemos todo lo que nos limita y nos implicamos en nuestro yo soy? Una de las grandes ventajas de contestar que sí a esta pregunta es que conseguirá vivir sus sueños: amar, convi­vir y trabajar con mayor pasión, y esa es una de las claves de la felicidad. No hay excusas para no ser feliz, ni para no ser coherente con sus valores. Nada se lo im­pide, salvo usted mismo. El enemigo está en nuestro cerebro diciéndonos "eres así, no vas a cambiar, eres inseguro, mírate, tu imagen da pena...".

CONVERTIRSE EN PROTAGONISTA
"Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti" (Lucio Séneca)
Hay que pensar que es el protagonista de su vida, el héroe de sus batallas. Si se ex­cusa en el yo soy así estará delegando y consintiendo que las circunstancias y otras personas condicionen sus decisio­nes y su modo de vida. Su futuro no pue­de estar en manos de otros, puede inter­venir más de lo que se imagina. Debe tener en cuenta algo muy básico en psi­cología: las personas somos pensamien­tos, emociones y conducta.
Por pensamientos entendemos todo lo que nos pasa por la cabeza, o sea, las ideas. Las personas yo soy así hacen co­mentarios como "qué quieres que le haga, no puedo cambiar" y tienden a echar la culpa de sus emociones a facto­res externos. Lo que les saca de quicio no son los acontecimientos en sí, sino cómo los interpretan. Si buscan atribu­ciones útiles y racionales se sentirán mejor que si deciden dar una explica­ción catastrófica o no ajustada a la reali­dad. Mientras sigan pensando que el mundo y ellos son así, poco podrán con­trolar. La vida y las circunstancias serán las que les controlen. Sus sentimientos están vendidos y dependen de lo que los demás hagan o dejen de hacer. Si usted es una persona yo soy así pensará que lo que debe transformarse es lo que le rodea, no usted. Con esta visión no le sal­vará nadie.
Las emociones están relacionadas con lo que sentimos, son nuestro motor y nos recuerdan que estamos vivos. Son la consecuencia de nuestros pensamien­tos. Sufrimos y nos apasionamos gracias a los celos, la ira, la alegría, la tristeza, et­cétera. Las personas yo soy así sufren emociones relacionadas con la inseguri­dad y la frustración.
Veamos un ejemplo muy sencillo: ante una misma situación, dos personas reflexionan de forma diferente y generan emociones y acciones que a una le suman y a la otra le restan. María es una persona yo soy así: sale de trabajar y encuentra es­tropeada la puerta del garaje. Como no puede sacar el coche, debe tomar un autobús para volver a casa y al día siguiente no sabe cómo llevará a sus hijos al colegio. María piensa: "Todo me pasa a mí, no me lo puedo creer, con el día tan horrible que llevo, esto es el colmo".
El mundo de María es amenazador, no puede hacer nada por controlarlo porque su forma de ser lo contamina todo. María siente rabia, frustración y se pone tensa. Al estar nerviosa, se bloquea, no puede pensar con claridad. No será una persona efectiva ni resolutiva.
Ante la misma situación, Ana ha pensado: "Vaya, la puerta se ha roto, voy a coger un autobús, los niños tienen que ir al cole, creo que llamaré a Alfonso, es mi amigo del alma, seguro que podrá echarme una mano".
Las emociones de Ana van a ser muy distintas a las de María... La segunda se siente tranquila y segura porque está dirigiendo su atención a la búsqueda de soluciones. Ana interpreta que la culpa no es de ella, la vida le ha puesto un pequeño bache que tiene que vencer, se ve con recursos y decide actuar. Al llegar a casa llama por teléfono a Alfonso, que se ofrece a ayudarle e incluso le propone tomar un café juntos.
Con un ejemplo tan sencillo y cotidiano como este podemos observar que las circunstancias no son las que determinan cómo nos sentimos, sino la incapacidad que provoca escudarse en yo soy así.

CONSERVAR LOS SUEÑOS
PELÍCULA
En busca de la felicidad; de Gabriel Muccino.
2. FRASE
"No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo... Si tienes un sueño, debes conservar­lo... Si quieres algo, sal a buscarlo': De la película 'En busca de la felicidad:
3. CANCIÓN
Cada loco con su tema; de Joan Manuel Serrat.

BUSCAR OTRA INTERPRETACIÓN
La conducta hace referencia a cómo nos comportamos: cantar, correr, trabajar, salir de paseo. Las personas yo soy así dejan de hacer cosas y asumir responsabilidades, incluso pierden a personas importantes porque se limitan. Veamos unos consejos sencillos:
1. Identifique esos pensamientos que le hacen sentir mal, cuestiónese su credibilidad y hágalo por escrito.
2. Cada vez que se encuentre mal, trate de pensar como lo hace Ana en el ejemplo del texto. Pregúntese si existe alguna otra interpretación posible sobre esa misma situación que pudiera hacerle sentir mejor. Al principio, el cerebro le cuestionará, pero recuerde que para que consiga convertir este ejercicio en algo habitual necesita entrenarlo mucho.
3. Trabaje sus emociones. Piense por un instante en lo que hacen los actores cuando encarnan un papel. Se meten de lleno, sienten y actúan como lo haría el personaje y se fusionan con él. Usted puede hacer lo mismo. Elija ese rasgo de personalidad que desea tener y el momento concreto de su vida en el que quiere ser así. Ensaye y ensaye hasta que se mimetice con el rol. Su cerebro tiene ahora grabada esa experiencia de éxito y le será mucho más sencillo reproducirla cuando se encuentre en la situación real.
A partir de ahora solo nos vale el yo soy lo que yo quiera ser
Recuerde: convertir sus sueños en realidad está más cerca de lo que nunca había imaginado.


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