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dimecres, 18 d’abril de 2012

FACEBOOK Y LAS EMOCIONES. Ferran Ramon-Cortés. El País. 15/04/12

Se debate mucho sobre los peligros de Facebook. Pero está aflorando un aspecto muy positivo: los adolescentes, como nunca antes, son capaces de transmitirse emociones.
"Los adolescentes utilizan esta red social para abrir la puerta a personas y decirse cosas que no se atreven cara d cara"
"Los límites son necesarios porque en esta etapa de la vida no se tiene clara la frontera entre lo público y lo privado"
Tuve la ocasión de debatir du­rante largo rato con un grupo de profesionales (algunos de ellos, verdaderos sabios) sobre el estado actual de la comunicación y las redes sociales. Yo, como había hecho ya otras veces, mostré abiertamente mis reti­cencias a las relaciones que se establecen por Facebook, alertando de sus riesgos y de la limitación que puede suponer para la insustituible comunicación cara a cara. Entre los debatientes se encontraba una joven recién licenciada que está desarro­llando su tesis alrededor de este tema, y un comentario suyo me impactó. Me dijo: "Nunca había visto la complicidad y los abrazos que hoy veo entre los adoles­centes que se relacionan por esta vía".
Me estaba sugiriendo claramente que esta red social, para los adolescentes, lejos de limitar sus relaciones podría es­tar impulsando como nunca antes la co­municación de sus emociones. Sería una gran noticia, que quería contrastar. Dis­puesto a saber más, cité a cuatro adoles­centes para hablar sobre el tema: Sonia, Alex, Berta y Paula. Y tras un par de horas de intensa charla me confirmaron sin ninguna duda la tesis: Facebook es una gran ayuda en sus relaciones.

LA VIDA EN DIRECTO
"Claro que estudiamos con Facebook: puedo colgar un esquema e inmediatamente todos lo ven" (Sonia)
Facebook está cambiando las reglas del juego de la comunicación para los adolescentes. Y visto desde la óptica adulta, hay motivos de preocupación, sea por las horas que pasan delante de la pantalla o por el tipo de relaciones que establecen.
Pero lo cierto es que es un mundo que nosotros no hemos conocido, y que, por ello, a veces no acabamos de entender. Para los adolescentes, Facebook es el medio de vivir en directo sus relacio­nes y estar al corriente permanentemen­te de todo lo que ocurre y les ocurre. Si tienen algo que decirse, o si surge una noticia, se comenta al instante en Face­book. A través de Facebook muere la idea del "hasta mañana" a la salida de la escuela. Cualquier cosa que pase en sus vidas será compartida en cualquier momento. 

ENTRADA A LAS EMOCIONES
"Si quiero ser amigo de alguien, comienzo con un "me gusta" en su Facebook. Y acabaremos siéndolo en la realidad" (Berta)
Los adolescentes utilizan la famosa red social para iniciar el acercamiento a po­sibles amistades, para abrir la puerta a personas con las que no tienen tantas oportunidades de relación y para decirse cosas que no se han atrevido a decirse cara a cara. Si se han enfadado, a través de Facebook hacen el primer intento 'le reconciliarse, ahorrándosela posibilidad de un "zasca" (chasco, en lenguaje ado­lescente) en directo. Llegan al extremo de empezar a salir por este medio... y de cortar también.
Parecería, pues, que lo que está con­siguiendo Facebook es que los adoles­centes compartan sus emociones mu­cho antes y con mucha más intensidad de lo que fuimos nosotros capaces dehacer. Los jóvenes y adolescentes ac­tuales se sienten tan incómodos como nos sentíamos nosotros haciéndolo cara a cara, pero se encuentran mucho más a gusto si lo hacen de esta manera, y además están desarrollando e inte­grando el lenguaje necesario para ha­cerlo. Están creando su lenguaje. Y la prueba son los vínculos de afecto que consiguen. Expresan abiertamente que la interacción vía red social no les resta motivación para verse en persona, sino que sienten aún más ganas. Es cierto que en todo este proceso también entra la crítica, y en ciertas ocasiones, el in­sulto. Y que existe el riesgo de retroali­mentación de esta crítica o insulto. Pero reconocen que son contadas las ocasio­nes en que ocurre.
Facebook les permite, además, des­ahogarse de los episodios que han vivido en la escuela o en casa (conflictos con los amigos, una bronca de los padres...), ayudándoles a no quedarse dentro todas estas emociones.
Siempre se ha recomendado por parte de los especialistas en comunicación no gestionar las emociones vía correo electróni­co, por los malentendidos que se pueden generar al no poder captar el tono exacto de lo que se comunica. Este consejo sigue siendo válido para los mensajes que nos cruzamos con los que tenemos interacciones esporá­dicas o con fines profesionales. Pero parece no ser tan cierto en el caso de las relaciones adoles­centes. En sus diálogos vía red social saben perfectamente qué se están diciendo, la intensidad de cada expresión, "se tienen tomada la medida". Y funciona. Quizá porque es un diálogo muy vivo en el que se matiza en di­recto. Quizá porque el lenguaje les pertenece, han nacido y es­tán completamente metidos en él. No tienen las dificultades de interpretación de los mensajes que los adultos, sin duda, po­dríamos sufrir.

UNO VIRTUAL Y UNO REAL
"Hay gente muy falsa que lo único que quiere es que la vean como amiga de alguien en Facebook" (Paula) 
Los propios adolescentes reconocen que hay dos Facebook: uno en el que los ami­gos son realmente amigos, y otro en el que se agregan amigos para tener más contactos que los demás, y en el que se proyecta una personalidad ficticia. El primero sirve para reforzar las relaciones. El segundo, para "que te vean y dejar ver que eres amigo de alguien". La buena noticia es que saben quién es de Facebook ficticio y quién es de Face­book real, y tienen muy claro qué pueden esperar en uno u otro caso. En el que ellos califican como real no aceptan ami­gos que no estén absolutamente contras­tados y sean merecedores de verdad de esa consideración por su parte. 
Es este Facebook real, y solo este, el que ayuda en el proceso de comunica­ción de las emociones. Y es precisamente el ficticio el que plantea todos los peligros que hasta ahora hemos atribuido a este medio de relación. Es importante esta­blecer la diferencia para poder juzgar los límites que tenemos que poner en el caso de nuestros hijos adolescentes. 

LIMITES CLAROS Y NECESARIOS
"No dejamos de hacer nada por engancharnos a Facebook. Lo usamos cuando no tenemosnada mejor que hacer..:" (ÁIeX)
Una vez puesta de manifiesto esta bien­venida capacidad de compartir senti­mientos a través de las redes sociales por parte de los adolescentes, es conve­niente también poner los límites nece­sarios.
Porque una característica evidente de esta etapa de la vida es el hecho de no tener clara la frontera entre lo público y lo privado, las imágenes que pue­den o no compartir, las manifes­taciones que deberían o no hacer públicas. El límite de pudor en la adolescencia es, en ocasiones, te­merario, y debemos ayudarles a no sobrepasarlo.
Es evidente que, aunque ellos manifiestan su autocontrol y su determinación a no renunciar a otras actividades por estar colga­dos del ordenador o el móvil, los límites de tiempo son también imprescindibles. Porque de la misma manera que manifiestan que solo lo utilizan si no tienen algo mejor que hacer, también reconocen que lo usan cuando lo que tienen que hacer como alter­nativa no les apetece.
En cualquier caso, como adul­tos, nos toca seguir investigando. Facebook está en sus primeros años de vida, es un mundo muy nuevo y tenemos muy poca expe­riencia. Es lógico que tengamos prevenciones. Pero es importante también que estemos abiertos a lo bueno que trae consigo.

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