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dilluns, 30 de maig de 2011

APRENDIENDO A QUERERSE A SI MISMO - Walter Riso (Fragmento III)


Aquí os dejo la tercera y última parte del post dsobre la autoestima y el autoconcepto. Os recomiendo el libro entero, ésta es solo la introducción, por la manera clara, didáctica y entendedora en que está redactado. Mañana la tercera y última.

Por si no habeis leído la primera o la quereis refrescar os dejo el enlace: 

Aprendiendo a quererse a uno mismo (Parte I)
Aprendiendo a quererse a uno mismo (Parte II)


Veamos una guía que puede servirte para salvaguardar tu auto-concepto del autocastigo indiscriminado.


TRATA DE SER MÁS FLEXIBLE, TANTO CON OTROS COMO CONTIGO.

No utilices el criterio dicotómico extremista para evaluar la realidad, incluyéndote tú. No pienses en términos absolutistas: no hay nada totalmente bueno o malo. Recuerda que debes tener tolerancia a que las cosas se salgan a veces del carril. Si eres inflexible en tus cosas, chocarás violentamente con la realidad; ella no es total o definitiva. Aprende a soportar, a perdonar y a entender tu rigidez como un defecto, no como una virtud. Las cosas rígidas son menos maleables, no soportan demasiado y se quiebran. Si eres normativo, perfeccionista, intolerante y demasiado conservador, no sabrás qué hacer con la vida. Ella no es así. La gran mayoría de los eventos cotidianos te producirán estrés, porque no son como a ti te gustaría que fueran. Concéntrate durante una semana o dos en los matices. No te apresures a categorizar de manera terminante. Detente y piensa si realmente lo que dices es cierto. Revisa tu manera de señalar y señalarte. No seas drástico. Busca a tu alrededor personas a las cuales ya tienes catalogadas y dedícate a cuestionar tu rotulación. Busca evidencia en contra, descubre los matices. Cuando evalúes, evita utilizar palabras como siempre, nunca, todo, o nada. No rotules a las personas, tú incluido, con totalidades. Tal como decía un destacado psicólogo, no es lo mismo decir: "Robó una vez", a decir: "Es un ladrón". Las personas no "son", simplemente se comportan. La intransigencia genera odio y malestar. Ya es hora de que vuelvas añicos tu rigidez.

  • Permítete no ser tan normativo. Eso no te hará un delincuente. Si tienes cinco días para pagar una cuenta, págala al quinto, y si no hay riesgo legal, al sexto o séptimo. No llegues siempre temprano. Pisa el césped. Intenta gritar en una biblioteca. Sé más informal un día, a ver qué ocurre.
  • Trata de no ser perfeccionista. Desorganiza tus horarios, tus ritos, tus recorridos, tu manera de ordenar las cosas, etc. Convive con el desorden una semana. Piérdele el miedo.
  • No rotules, ni te auto-rotules. Intenta ser benigno. Habla sólo en términos de conductas.
  • Concéntrate en los matices. Piensa más en las alternativas y las excepciones a la regla. La vida está compuesta de tonalidades más que de blancos y negros.
  • Escucha a las personas que piensan distinto de tiEsto no implica que debas necesariamente cambiar de opinión, simplemente escucha. Deja entrar la información y luego decide.
Recuerda: si eres inflexible y rígido con el mundo y las personas, terminarás siéndolo contigo.

2. Revisa tus metas y las posibilidades reales para alcanzarlas.
No te coloques metas inalcanzables. Exígete a ti mismo de acuerdo con tus posibilidades y habilidades. Si te descubres intentando subir algún monte Everest, o cambias de montaña o disfrutas del paseo. Cuando definas alguna meta, también debes definir los escalones o las sub-metas. Intenta disfrutar, "paladear" el subir cada peldaño, como si se tratara de una meta por sí misma. No esperes hasta llegar al final para descansar y disfrutar. Busca estaciones intermedias. Pierde tiempo en ésto. Escribe tus metas, revísalas, cuestiónalas y descarta aquéllas que no sean vitales. La vida es muy corta para desperdiciarla. Recuerda, si tus metas son inalcanzables, vivirás frustrado y amargado.

3. No auto-observes sólo lo malo.
Si sólo te concentras en tus errores, no verás tus logros. Si sólo ves lo que te falta, no disfrutarás del momento, del aquí y el ahora. "Si lloras por el sol, no verás las estrellas". No estés pendiente de tus fallas como un radar. Acomoda tu atención también a las conductas equivocadas. Cuando te encuentres focalizando negativamente de manera obsesiva, para.

4. No pienses mal de ti.
Sé más benigno con tus acciones. Afortunadamente no eres perfecto. No te insultes ni te irrespetes. Lleva un registro sobre tus auto-evaluaciones negativas. Detecta cuáles son justas, moderadas y objetivas. Si descubres que el léxico hacia ti mismo es ofensivo, cámbialo. Busca calificativos constructivos. Reduce tus autoverbalizaciones a las que realmente valgan la pena. Ejerce el derecho a equivocarte. Los seres humanos, al igual que los animales, aprendemos por ensayo y error. Algunas personas creen que el aprendizaje humano debe ser por ensayo-éxito. Eso es mentira. El costo de crecer como ser humano es equivocarse y "meter la pata". Esta ley universal es in-escapable. Decir: "No quiero equivocarme", es hacer una pataleta y un berrinche infantiles. Es imposible no equivocarte, como lo es que no haya aceleración de la gravedad. Los errores no te hacen mejor o peor, simplemente te curten. Sólo te recuerdan que eres humano. Cuando hablemos de tu auto-eficacia volveremos sobre el miedo a equivocarse.
Recapitulemos y aclaremos. La autocrítica moderada, la auto-observación objetiva, la autoevaluación constructiva y el tener metas racionalmente altas, son conductas necesarias. Muy posiblemente han colaborado en la adaptación del ser humano. Estos procesos no son malos en si mismos, depende de cómo se utilicen y para dónde apunten. Mal utilizados, de manera rígida, dura, destructiva y compulsiva, afectan el auto-concepto. Utilizados adecuadamente sirven como una guía alentadora. Socialmente hablando, no se ha enseñado a hacer un buen uso de ellos. Se nos presenta la auto-crítica despiadada como un valor y como la llave del éxito; pero posiblemente por desconocimiento, no se nos ha alertado sobre sus posibles consecuencias. Evitando un extremo, indudablemente pernicioso (la pobreza de espíritu, la pereza, el fracaso, el ser "poco” y el no tener metas en la vida), se ha llevado el péndulo hacia el otro extremo, igualmente dañino y nocivo.
Nuestra cultura pareciera preferir personas psicológicamente perturbadas pero exitosas, a personas psicológicamente sanas pero fracasadas. Sin embargo, el éxito aquí es secundario. De nada sirve si no se puede disfrutar de él. La insatisfacción frente a los propios logros y la ambición desmedida actúan como un motor, pero por funcionar de manera sobreacelerada suele quemarse antes de tiempo. Eres una máquina especial dentro de límites razonables. No reniegues de ti.


http://www.walter-riso.com/

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