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dilluns, 17 de setembre de 2012

LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO O CÓMO FORMULAR CRÍTICA CONSTRUCTIVA. Patricia Ramírez.

Foto de Rut Abrain.  http://flic.kr/p/twwyh

Lejos de lo que siempre se ha dicho, las palabras no se las lleva el viento. Los reproches, las críticas destructivas, los comentarios negativos e incluso humillantes, nos alejan de las personas, también de las que queremos.
La comunicación es la forma que tenemos las personas de hacer llegar nuestro mensaje a los demás. El mensaje puede ser tanto en el ámbito laboral como lo que nos decimos entre amigos o en familia. A medida que vamos cogiendo confianza con los amigos y la pareja, o la relación de poder en el trabajo lo permite, nos damos una serie de licencias en cuanto a la crítica.
En el colegio no tenemos una asignatura en la que nos enseñen asertividad, ni habilidades sociales, ni cómo realizar crítica constructiva, así que cada uno la formula a su manera. Algunos, por su empatía o por su forma de ser benevolente, intentan decir lo que les molesta con palabras bonitas, no ofensivas y cuidando mucho de no herir al otro. Pero la verdad es que, la mayoría de las veces, cuando expresamos crítica o le decimos a otra persona algo que no nos gusta, lo hacemos en unos términos destructivos, desagradables incluso humillantes.

OS VOY A PONER UN EJEMPLO.
Imaginemos una escena en la que a la pareja se le ha olvidado traer los yogures a la vuelta del trabajo. En esta escena tendremos dos opciones de decirle lo que ha molestado:
La negativa: “Hay que ver, para una cosa que te mando la tienes que olvidar, no te importamos nada, siempre estás pensando en lo tuyo, si es que eres un egoísta, contigo no se puede contar para nada”.
Lo normal es que ante esta crítica hiriente y destructiva, la persona que la recibe intente defenderse, porque se está sintiendo atacado. Y además, si este tipo de reproches son frecuentes, se terminará resintiendo la autoestima.
La alternativa no es callarte algo que te ha sentado mal, sino formularlo en términos más constructivos: “Cariño, no  has traído los yogures que te había pedido. Necesito que te involucres un poquito más en estas tareas, así yo podré estar más relajada y compaginar mejor la casa con mi trabajo. Si pudieras acercarte un momento ahora, te lo agradecería mucho”.
Como podéis comprobar, el objetivo es “comprar los yogures”. Con la opción negativa lo que conseguimos es un enfado que no sabemos cuánto se puede alargar en el tiempo ni las consecuencias que va a tener. Además la pareja terminará sintiéndose sin control y muy mal y no tenemos soluciones. Con la opción asertiva conseguimos el objetivo, no nos enfadamos y seguramente que la pareja termine dándose cuenta de que la otra parte tiene razón, y que tiene que acordarse de lo que le han pedido.
Así que aquí os dejo unas reglas muy sencillas para cuando tengamos que pedir a alguien que cambien algo que pensamos que es justo cambiar y que además beneficiaría a la relación, o cuando tengamos que decirle a alguien algo que nos ha molestado:
Primero decide si vale la pena hacer la crítica. No todo puede ser una batalla, no todo se puede reprochar, no todo puede estar mal. Debemos valorar lo que tiene importancia y ser más flexibles. El mundo no puede ser siempre como deseamos que sea, ni podemos amoldar a la otra persona como queramos.
Si has decidido que sí vale la pena hacer la crítica porque para ti es importante lo que te ha molestado, sé breve y dilo una sola vez.
Utiliza un tono de voz conversacional, con afecto. Así las críticas sientan menos mal. Con cariño todo se comprende mejor. La agresividad se transmite también con el volumen y la velocidad del habla.
No critiques a la persona, critica lo que ha hecho o ha dejado de hacer. Si llamamos a nuestro hijo “vago”, estamos generalizando. En cambio, si le decimos “tienes la ropa sucia encima de la cama, por favor, recógela”, estamos criticando un hecho muy concreto, por lo que la autoestima de la persona no se ve mermada. Recuerda que las personas tienden a actuar según las etiquetas que les ponemos. Ten especial cuidado con este tema con los hijos.
Di a la persona, además de lo que te ha molestado, lo que esperas de ella. A veces pensamos que los demás deberían saber qué se espera de ellos, pero no siempre es así, los otros no son adivinos.
Si ves que la situación puede terminar en un enfado o que la persona a la que intentas criticar de forma asertiva no es capaz de encajarlo, es mejor dejar la discusión y volver a hablar del tema cuando estemos calmados. Una vez que se dispara la ira o el enfado será muy difícil hablar en un tono de voz conversacional y llegar a un acuerdo o negociar de forma democrática.
Y no olvides, LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO. Cada vez que decimos algo hiriente, dejamos una cicatriz en la persona. Las cicatrices cierran, cicatrizan, pero no desaparecen. Cuidar el contenido y la forma en cómo nos dirigimos a la gente es demostrar aprecio y respeto.

1 comentari:

  1. Hola,
    Queria comentarte que esta imagen http://flic.kr/p/twwyh
    es mia..Solo para que pongas la fuente, la está utilizando mucha gente en internet..
    GRacias
    Saludos
    Rut

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