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dissabte, 26 de novembre de 2011

PETER PAN VOLVIÓ EN FORMA DE SÍNDROME. Núria Costa

WENDY: ¿Cuantos años tienes?
PETER: (alegremente) No lo sé, pero soy muy joven, Wendy. Me escapé el día en que nací.
WENDY: ¿Que te escapaste? ¿Por qué?
PETER: Porque oí lo que papá y mamá decían que sería cuando me hiciese hombre. Quiero ser siempre un niño y pasármelo bien. Así que me escapé de los jardines de Kensington y viví mucho tiempo entre las hadas.

James Matthew Barrie fue el creador de la obra teatral  “Peter Pan” que se estrenó en 1904  en Londres y  Walt Disney la llevó a escena en 1953. Durante años y años  y de generación en generación la historia del “niño que no quería crecer y que se refugiaba en el país de nunca jamás”, ha quedado inmortalizada en nuestra mente. ¿Quién no conoce pues esta historia?  Aunque fue Eric Berne el primero en asociar este personaje a un hombre inmaduro, Dan Kiley, en 1983  acuñó el término; “el síndrome de Peter Pan” para referirse a un tipo de “varón adulto que no ha madurado”.
Kiley murió en 1996 pero nos dejó su obra de referencia para seguir ahondando en este tipo de comportamientos; el de ciertos hombres que a pesar de su avanzada edad viven en un mundo inmaduro y del cual parecen no querer salir. Este autor, en su libro El síndrome de Peter Pan describió siete rasgos psicológicos, los cuales, citados por Antoni Bolinches en su libro Peter Pan puede crecer, vamos a detallar a continuación: 
* Como veremos, Kiley denomina aquí al individuo “víctima”, para enfatizar la problemática del mismo.
  • Parálisis emocional; las emociones de la víctima no se expresan igual que se sienten. La ira se presenta como furia, la alegría se convierte en histeria  y el desencanto se presenta como autocompasión. La tristeza se manifiesta como travesura infantil o risa nerviosa.
  • Dilaciones;  durante la etapa del desarrollo, la víctima aplaza las cosas hasta que se ve obligado a hacerlas. El varón deja para mañana la tarea de pensar en sus objetivos de vida, por lo que quedan de esta manera mal definidos.
  • Impotencia social; lo intentan pero son incapaces de hacer verdaderos amigos. De adolescentes son fácilmente dirigidos por sus compañeros. Priman los impulsos y la necesidad de ser amistosos con conocidos antes que con la familia.
  • Pensamiento mágico; se instaura una especie de magia mental, con frases del tipo “Si pienso en ello desaparecerá” o “si pienso que será diferente lo será” que impide admitir equivocaciones y errores. De esta manera decir “ lo siento” resulta prácticamente imposible
  • Relación con la madre; ira y culpa van sucediéndose con la relación materna. Hay un deseo de liberarse de su influencia pero cuando lo intentan se sienten culpables. Con la presencia de la madre convive; tensión, tirantez y ternura reactiva. 
  • Relación con el padre; hay un distanciamiento. La víctima ansia estar cerca pero decide que no puede recibir ni su amor ni su aprobación. Le idolatra pero sin aceptar sus defectos.
  • Fijación sexual; su impotencia se traslada al terreno sexual. Poco después de la pubertad empiezan a buscar una chica, la cual rehúye de la víctima debido a su inmadurez y necesidad. 

Antoni Bolinches, en su libro Peter Pan puede crecer analiza las causas de este patrón de comportamiento, tras haber observado que no se trata de un problema minoritario sino que se ha convertido en un rasgo bastante arraigado en muchos hombres. Este autor hace referencia  a múltiples factores para explicar esta problemática. Entre ellos destaca por ejemplo; el sistema capitalista como caldo de cultivo, el sistema educacional permisivo como facilitador y la liberación y promoción  de la mujer como desencadenante. Lo interesante es que al hablar de rasgos o perfil no hacen referencia a la personalidad como definición lo cual es fácilmente modificable a nivel terapéutico.
Fijándonos en esos rasgos observamos algo que se repite; déficit afectivo e inseguridad. (esto no implica que todos los hombres que se identifiquen con estos rasgos sean inmaduros) a lo que Bolinches añade otros dos rasgos principales; déficit afectivo, escolar y educación permisivaHablamos de un niño que en su infancia, estuvo mucho tiempo solo mientras sus padres trabajaban, la capacidad de autodisciplina no quedó bien desarrollada y eso les permitió hacer un mundo a su medida.
Para Bolinches, el autoconcepto  y la autoimagen que desarrolle Peter Pan también dará lugar a diferentes tipos de “Peter Panes” en los que siguiendo su terminología encontramos: el Peter Pan seductor, el narcisista, el intelectual y  el servicial. Todos ellos mediados por su gran déficit afectivo y su característica inmadurez.
Compartiendo las ideas de este autor donde postula que “Peter Pan puede crecer” tomo este capítulo como descriptivo. Solo queda regresar del "país de nuca jamás" e  iniciar uno nuevo viaje hacia el crecimiento y la madurez. 

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