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dimarts, 31 de gener de 2012

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo. Patricia Bogado.

"Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo. No estoy en este mundo para llenar tus expectativas. Ni tú estás en el mundo para llenar las mías. Tú eres tú y yo soy yo. Si causalmente nos encontramos será hermoso. Si no, no importa"  Fritz Perls

Se te acaba el día y has hecho veinte mil cosas, llega la noche y muy probablemente estés muy orgulloso porque has pensado en todo y en todos. Y que bien se siente haber cumplido con los demás, ¿verdad?, al menos el otro estará contento y dormirá tranquilo, y ¿tú?, ¿quién piensa en ti?.

Observo tantos rostros cansados y perdidos de sí mismos, rogando migajas de amor y ya no saben qué hacer para agradar a su pareja, a su jefe, a su familia, en fin, al mundo entero.

Tristemente la mayoría de las veces aprendemos a los golpes, pero es necesario en algunos casos ¿perder la dignidad?.

Estamos invadidos de tantos mensajes aprendidos en la niñez entre: lo que debo ser, lo que tengo que organizar, a lo que debo llegar; y que llegado un determinado momento por ir cumpliendo uno por uno esos mensajes, lo que vamos logrando es perder nuestra propia energía, despersonalizándonos por el camino y perdiéndonos de nosotros mismos. Luego sucede que nos exigimos cada vez más y así vamos tirando otro poquito, y de pronto paras y dices: “Ya no puedo más…” y bajas los brazos, ya no tienes energía, llegas en un estado de crisis, porque honestamente ¡ya no puedes!, y lo que ha sucedido es que te has responsabilizado de todos, menos de ti.

Hay hombres y mujeres muy enojados, muy irritables precisamente porque se perdieron a si mismos y esto es sumamente doloroso, y el alma lo sabe. Mi invitación en este artículo es bien concreto, es invitarte a que vuelvas a ti.
Que por unos momentos no escuches al otro, te escuches a ti, que por unos instantes ya no observes qué necesita el otro, sino qué necesitas tú.

Voy a hacer hincapié en dos puntos fundamentales, en las expectativas y el paradigma del YO. Para esto me pareció pertinente elaborar brevemente 4 principios que considero fundamentales para que retornes a tu más pura esencia:

Principio 1: 
No fue tu error que no cumplieras con mis expectativas, fue mío por haber querido que las adivinaras. Así lo supe: Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Esto resume la frase del inicio de Perls y creo que más claro échale agua. Ahora bien, no vamos a producir ningún cambio hasta que entendamos lo siguiente: Nadie te defrauda, nadie te decepciona, lo que a ti te hace daño son tus propias expectativas puestas en la otra persona.

Nosotros llegamos a cualquier relación con una serie de preconceptos sobre lo que debe ser el vínculo y elaboramos internamente una larga lista de los “deberías” del otro. Muchos de los malos entendidos en las relaciones se producen porque inconscientemente exigimos al otro aquello que deseábamos cuando éramos niños y que nunca nos atrevimos a pedir.

Harville Hendrix expresa que: “La elección de pareja es producto de nuestro inconsciente y lo que desea el inconsciente es cerrar las heridas de la infancia (…)”. Es decir, que las viejas heridas de nuestra niñez no permiten que fluya nuestro amor y libertad. Por lo que me atrevo a afirmar que hay muchos niños heridos jugando a ser adultos. Y de aquí nuestras exigencias, reproches, reclamos a nuestra pareja.

Por tanto, ver a las personas tal y como son, no es complicado cuando dejas de verlas como quieres que sean pero para esto se hace necesario retornar a nuestra esencia y sanar esas heridas.   

Principio 2: 
Aceptar a alguien como es y no como yo quisiera que fuera, es el principio del cambio en mi relación.

Según el biólogo Humberto Maturana: "El amor es la emoción que constituye las acciones de aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia; por lo tanto, amar es abrir un espacio de interacciones recurrentes con otro en el que su presencia es legítima sin exigencias".

Simple, ¿quieres paz en tus relaciones?, acepta al otro. Simple pero nada fácil, ¿verdad?.

Sé que no es nada fácil aceptar que el otro piense, sienta, opine y actúe distinto a uno cuando el ego lucha por el poder y la razón, maquillándose con la máscara de víctima y justicia. Y mucho menos si hay un ego herido, el cual ya no observa personas sino solo aceptación o rechazo.

Aceptar las necesidades, las opiniones, los intereses, los gustos, los valores del otro son tan valiosos y legítimos como los míos, son tan válidos como los míos, son tan verdaderos como los míos.

Ahora bien, y a este punto quiero llegar: Para tener una relación armónica, (sea de pareja, jefes, compañeros, amigos, etc.), se hace necesario que yo acepte su mapa, más no es obligatorio que comparta.  

Principio 3: 
Si para que no te vayas, tengo que ser como tú quieres, por favor, no te quedes. Me quedo conmigo.

Grave, gravísimo error sobre todo en las mujeres, dejar de ser uno para ser imagen del otro. Que me ponga en pareja no quiere decir que me olvide de mí para amoldarme a un molde imperfecto de otro. Cada uno es un molde distinto y rompe el molde y punto.

No me canso de repetir una y otra vez: se tú y si no gustas al otro, no pasa nada, no te aferres a esa persona, suelta, te puedo asegurar que habrá otra persona que sí gustará de ti y que sí te amará como mereces. Como expresa Walter Riso, “no te merece quien te lastima”. Y agrego, no te merece quien no te acepta. Cada uno sabe lo que debe cambiar, no es necesario cambiar por una migajita de amor.

He visto muchísimos casos de personas que sufren terriblemente por apegarse a alguien que no les da ni la hora, que las humilla con palabras y ni que hablar de otras formas de agresión, por favor, por amor a uno mismo, somos casi 6800 millones de personas en el planeta tierra, ¿por qué sufrir por esa persona?. Gente que por miedo a estar sola se aferran al otro aunque sea a través del conflicto, y generan discusiones, peleas una y otra vez con tal de mantenerse unidos.

Hay ciclos para todo, tenemos un ciclo al nacer, tenemos un ciclo al morir, tenemos ciclos constantemente, tenemos ciclos dentro de los ciclos. No puedo empezar un nuevo ciclo si no cierro el viejo. A ver si soy clara, no puedo entrar a una siguiente habitación si no cierro la puerta y atravieso el pasillo.

Por favor, sé tu mismo y si cambias que sea porque tú así lo sientes, pero no te amoldes.

Principio 4: 
Del Paradigma del Tú al Paradigma del Yo

“Tú me cuidas, tú me haces feliz, tú me solucionas los problemas, tú me quieres, tú eres la persona que me llena,… tú eres quien me hace infeliz, tú eres quién me lastima, tú me hieres, por tanto, por tu culpa me siento mal, si tú fueras de otra manera todo sería distinto, por tanto, tú tienes que cambiar”.

Qué logramos siendo así?: Frustración, soledad, tristeza, impotencia, desamparo, desencuentro.

“Yo soy responsable de mi vida, yo soy el protagonista de mis actos, yo me hago responsable de mis sentimientos, yo me cuido, yo decido continuar esta relación porque quiero, yo soy responsable de mis decisiones y acciones, yo asumo las consecuencias de mis equivocaciones, por tanto, yo quiero y puedo cambiar.”

¿Qué logramos siendo así?: Que desaparezca la culpa y empezar a ver al otro como un espejo de nuestras propias debilidades, como una oportunidad al cambio personal.

Pero recuerda, solo tú puedes elegir en qué paradigma quieres estar. Y para finalizar quisiera regalarte esta frase y es mi deseo que lo puedas entender en el lenguaje que expreso: “Yo soy yo y tú eres tú, yo me amo y tú te amas pero más amo cuando nos amamos juntos”.

Patricia Bogado
www.patriciabogado.com.ar

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