Palabras, imágenes, canciones, emociones que nos acompañan en nuestro camino.

divendres, 6 de gener de 2012

HUGH PRATHER - Palabras para mi mismo.

Si alguien me despierta aversión
o si me sorprendo ignorando o evitando
a alguien en un grupo,
probablemente estoy huyendo
de un rasgo mío que esa persona exhibe.

Si algo que tú haces me irrita
quiere decir que tu falta también es la mía.

La crítica que más me hiere es aquella que
hace resonar mi propia condenación.



Conozco dos caminos para descubrir
las zonas que no veo de mí mismo.


Uno es saber qué rasgos de los otros me irritan
y el otro es el reconocimiento de aquellos
comentarios que me hacen ponerme a la defensiva.


Si paso revista a mis últimos encuentros
puedo saber fácilmente lo que me enoja en las gentes,
pero si tengo una actitud defensiva
puede ser difícil reconocerlo.


El mejor modo que tengo de detectar esto es por el siguiente síndrome: 
contesto apresuradamente, me siento en la necesidad de hablar demasiado, 
y me impaciento si me interrumpen. 


Me pongo explicativo y trato de persuadir. 
Pero me siento frustrado incluso si estoy teniendo éxito, 
como si el daño ya se hubiera hecho. 


Pienso aceleradamente y me resisto a detenerme y a reflexionar, 
como si perdiese algo por hacerlo. Siento mi cara fija y seria. 
Luego de escuchar el comentario por lo general rehuyo mirar al otro. 
Soy incapaz de tomar el comentario de otro modo que no sea en serio; 
las palabras nunca me parecen ligeras o divertidas. 


Cuando los demás se dan cuenta de mi reacción, puede que ellos tomen
la situación con liviandad. Yo me siento entonces un tanto
incomprendído y maltratado.

Hugh Prather

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