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dijous, 23 d’agost de 2012

SABER PEDIR PERDÓN. Tania Petelsky. Suite101


Cuando nos equivocamos, el orgullo debe hacerse a un lado para dar lugar a la humildad.
A las personas no nos gusta equivocarnos y, mucho menos, admitirlo frente a los demás. Y a diferencia de lo que comúnmente se cree, saber pedir disculpas a tiempo habla del buen carácter de uno y demuestra más fortaleza que debilidad.

Ventajas de poder disculparse
  • Recuerda la última vez que pediste perdón, ¿cómo te sentiste antes? ¿y después?.
  • No importa cuánto tiempo ha pasado, nunca es tarde para pedir perdón. El principal beneficio lo obtiene uno.
  • Relaja la mente y libera el estrés relacionado con esa situación, liberándose del pasado.
  • Se termina con la culpa que se pudo haber estado sintiendo a raíz de ese inconveniente. La culpa ocupa lugar en nuestra mente y en nuestra alma, angustia y preocupa hasta que es liberada mediante el perdón.
  • Se deja pensando a la otra involucrada en el conflicto y, muchas veces, también nos piden disculpas.
  • Nos conecta con nuestra parte espiritual y humana que suele equivocarse para crecer.
  • Aprendemos a perdonar. Habiéndonos puesto en la situación de tener que disculparnos, podemos comprender mejor al otro cuando se equivoca.

Pasos para pedir perdón
  • Aunque es difícil, pensar antes de hablar. Siempre es mejor callarse a tiempo que después tener que disculparse.
  • Tenerse paciencia y perdonarse por el error cometido. Entender que cada uno actúa lo mejor posible desde el lugar en el que está, incluso uno mismo.
  • Si es posible, pedir disculpas de inmediato. Con el tiempo, los acontecimientos se van borrando y el impulso puede disolverse.
  • Tener en cuenta que disculparse no significa estar de acuerdo con el otro o apoyarlo, simplemente admitir que el comportamiento propio no fue correcto.
  • Pensar mentalmente qué se quiere decir y cómo, y luego escribirlo para aclarar las ideas.
  • Si es posible, dar el mensaje a la persona involucrada. Llamarla por teléfono o mandarle un mail.
  • Si ya no es posible porque la persona ha fallecido, se puede escribir una carta de perdón explicando los motivos de ese accionar y el arrepentimiento. Se puede quemar o dejar en el lugar donde descansan los restos.
  • Entender que pedir perdón es un acto personal, con consecuencias en uno mismo. Eso significa que, nos perdonen o no, es un tema que deberá trabajar el otro. Uno debe actuar lo mejor que pueda y disculparse.
  • Usar los errores para aprender de ellos y así evitar equivocarse una próxima vez.
  • Los humanos somos seres vulnerables que viven un sinfín de emociones y situaciones diversas que condimentan la vida. De eso se trata vivir, y como dice el clásico refrán, “Errar es humano y perdonar es divino”. Yo le agregaría “Pedir perdón es espiritual”. Suerte!


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