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dimecres, 16 de maig de 2012

LA VERDADERA LIBERTAD. Miguel Benavent de B.

Sabias palabras las de Miguel en su blog Contigomismo, claras, profundas y sinceras. En el camino estamos todos y admiro a los que caminan como él con paso firme, sin titubeos. 
La verdadera libertad es algo costoso de obtener y, a la vez, difícil de explicar qué se siente vivir con ella. Tiene algo que ver con aceptar la realidad tal como es. Y, a la vez, que esa realidad no condicione tus actos, que las circunstancias -pasadas, presentes o futuras- no dominen tu vida. La libertad es vivir según tu guía interno, esa voz suave pero persistente que reclama nuestra atención cuando somos capaces de aislarnos del ruido que genera nuestra mente y del entorno, cuando uno está consigomismo.
Cuando uno responde a las circunstancias desde dentro, uno se siente libre y poco condicionado por lo que pasa en el exterior. Uno aprende a confiar en esa certeza que en el interior todos tenemos y, por tanto, no reacciona ante los acontecimientos según sean éstos y teniendo en cuenta la experiencia del pasado en situaciones parecidas, ni según nuestras ideas limitadas y planes de vida! Cada situación en la vida es única e irrepetible y, aunque nos obstinemos en lo contrario, no puede preveerse su efecto, pues la vida en sí es un riesgo asumible… si queremos vivirla tal como es! Es verdad que la experiencia enseña y que ese aprendizaje nos da pistas de cómo debemos responder ante los hechos cotidianos. Ese es la principal aportación de la mente y la inteligencia a nuestra vida. En situaciones similares ya vividas, nos recuerda nuestra reacción y los efectos de ésta.
Pero, nos guste o no, cada situación nueva que llega a nuestra vida -como he mencionado antes- es singular e irrepetible… y exige una respuesta -no una reacción- íntegra, coherente e inmediata. O sea que de poco nos sirven las situaciones ya vividas cuando nos llega una nueva y, por tanto, imprevista. No acometerla como tal y con miedo, nos obliga a vivir una vida ilusoria, por tanto, algo que no se corresponde con la realidad nuestra y de nuestra vida, ya plena. Ante los Nosotros cambiamos constantemente, así como la forma de encarar las cosas que vivimos! fenómenos más trascendentales de la vida, solo vale cómo respondemos en el ahora! Y el ahora depende más de nuestras emociones del momento, que de nuestras experiencias en el pasado o nuestras espectativas para el futuro! Nos guste o no, la vida exige que, en cada momento, seamos capaces de escribir el guión de nuestra propia vida, sin planes prefijados ni guías externos que nos ayuden a actuar! Y eso exige valentía y también libertad ante lo sabido o aprendido! Alguien dijo que nuestra inteligencia es nuestro peor enemigo. Cuando la necesidad de controlar nuestra vida y lo que sucede en ella nos domina, dejamos de vivir el ahora y, por tanto, de sentirnos vivos en cada instante.
Pero la libertad es una opción de vida, como lo es el amor, verdadero. Uno puede dejarse arrastrar por las circunstancias de la vida según su inteligencia o bien aceptar sus emociones en un preciso momento y actuar según ellas. Pero es verdad que eso cuesta, acostumbrados como estamos a buscar razones a lo que sentimos y/o actuar según se espera de nosotros, según nuestra educación y experiencias pasadas. Y eso no hace más que sesgar nuestra realidad y, por tanto, nuestra libertad! La gente ha aprendido a permanecer cautiva de sus condicionantes -internos y externos- y se resiste a liberarse de ellos, aunque el coste de hacerlo sea la infelicidad y ese pesado sentimiento de falta de sentido de lo que hacemos, que las más de las veces nos produce tristeza! Y nos negamos a ejercer nuestra libertad hasta el punto que nos inquieta e incluso molesta que alguien apele a ella o nos ponga en evidencia ante esa cruda realidad de lo que sentimos ahora y que nos resistimos a aceptar, quizás por miedo a lo desconocido!
He tardado muchos años en ser libre y apenas ahora comienzo a serlo, a pesar de los pesares. Hasta hace poco era incapaz de actuar según mis principios y valores, a cambio de ser aceptado por los demás, al precio que fuera! Por otro lado, era incapaz de tener paciencia y dejar que las cosas llegaran a mi vida, pues creía que, si no luchaba, no sucedían por sí mismas. Y así, entre otros malos hábitos, reaccionaba ante las circunstancias, sin plantearme si esa manera de actuar respondía o no a lo que era y sentía en mi interior. No era libre, los demás y las circunstancias dominaban mi vida! Cuando algo era adverso o tan solo imprevisto, ponía en duda mi manera de proceder o simplemente acusaba de lo injusta que era la vida conmigo por ponerme ante la tesitura de decidir sin referentes. Nunca tuve la tentación o el valor de cuestionar lo que había en mi vida y, mucho menos, de considerar mi capacidad de crearla o modificarla. Pero, una vez pierdes el miedo a ser tú mismo y actuar según lo que sientes -guiado por la firmeza interior que todos tenemos- te das cuenta de que, en gran parte, eres dueño y responsable de lo que eres, sientes y vives y, por tanto, de lo que pasa en tu vida! Así, cada decisión -por insignificante que parezca- va definiendo tu persona y, a la vez, cómo es tu vida. Esa es la libertad que siempre había buscado en mi vida, que poco tiene que ver con la libertad de la que los demás hablan y que había creído tener ya en mi vida.
Pero hoy ya he decidido apostar por mi libertad! Hoy me importa ya poco lo que piensen los demás (no tanto lo que sienten) y, en todo caso, decido quién me importa y enriquece mi vida y, por ello, quién merece estar o no en ella! Lo demás, las circunstancias cambiantes, mis experiencias pasadas o mis condicionantes internos o externos, ya poco inciden en mi vida. Quizás he llegado a saber que “solo sé, que no sé nada” y eso quiere decir que confío en mí mismo, en mi vida y en quien quiero en ella, por fin! Y lo demás, los momentos y los escenarios son solo eso, escenarios fugaces donde transcurre mi amor y mi felicidad, aunque no siempre sea como lo había previsto y planeado, ni en todo momento! Y, en cualquier caso, poco importan, pues lo verdaderamente importante es vivir como soy y siento, en libertad, sin depender de nadie ni de nada que suceda solo fuera, aunque teniendo muy claro que el amor y la libertad crecen cuando se viven cada día -aunque sea un rato- y se comparten! Ha llegado el momento de vivir de verdad y tanto me da el cómo, el dónde o hasta cuándo viviré, solo me importa realmente ser fiel a mi persona, a lo que siento interiormente y a lo que presiento que me hará feliz.
Por ello, si fuera el caso, hoy dejaría lo poco que aquí ya tengo y cruzaría el mundo para vivir con amor, valentía y libertad para siempre, imprescindibles para sentir la felicidad que merezco! Nunca me he sentido tan libre! Siempre había deseado para mí una vida de héroe en una épica novela de aventuras… y hoy me doy cuenta de que no es necesario ser un caballero ni un pirata para hacer de la vida un apasionante y sorprendente juego de azañas, en que el tesoro a alcanzar es el amor, la felicidad y la libertad para vivirlos, con quien tienes el privilegio de amar, ya para siempre!

Miguel Benavent de B.

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