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dimarts, 3 de juliol de 2012

¿SOY RELAMENTE FELIZ? (2). Miguel Benavent de B. Contigo mismo.

¿Soy feliz? Bueno, como todos, mi vida está hecha de momentos de felicidad y de infelicidad a partes iguales. Tengo quizás más razones para ser infeliz que para lo contrario, como casi todos pensamos cuando no se cumplen ya nuestros deseos y espectativas. Y, aunque ahora ya sé -después de muchos años en las tinieblas- qué me hace feliz y de qué manera quiero serlo, debo dejar que la vida diga la suya y decida el cuándo y el cómo lo seré. Hoy solo sé que solo seré feliz siendo, sintiendo y viviendo a mi manera, encontrándole el sentido a la vida y, sobre todo, compartiendo mi felicidad, con amor! También sé que no puedo ofrecer felicidad -o amor- a alguien, si yo antes no la disfruto conmigo mismo. Uno nunca puede compartir lo que no posee!
La felicidad es algo aparentemente efímero que debe sentirse y vivirse, en cuanto llega! Y siempre llega, dura lo que dura y basta con querer vivirla! Si uno ha hecho sus deberes y está dispuesto a ser feliz, la vida siempre le da razones para serlo. Y, al contrario, si uno renuncia a sí mismo y a lo que siente, la vida le da razones para no serlo y seguir sufriendo! De igual manera, si uno pretende controlar su vida, la planea y no acepta lo que ésta le depara, dificilmente será feliz. Personalmente, mis momentos de felicidad traen consigo una cierta dósis de aventura -por lo desconocido-, de sorpresa y, a la vez, ilusión, por lo que vendrá, siempre y cuando aprenda a confiar en la vida. La felicidad, tal vez contra todo pronóstico, llegará en el momento más oportuno, solo cuando uno está preparado para recibirla o cuando se atreva a compartir su búsqueda permanente… Y, para ello, solo deberá dejar de lado el miedo, lo previsto y lo que quizás un día tal vez traerá el futuro, para entregarse al hoy -sintiéndolo desde dentro-, donde está en este preciso momento la felicidad, cuando uno quiere y sabe encontrarla.
Y, aunque los cánones dicen lo contrario, hoy creo saber bien qué, cómo y hasta dónde está mi felicidad. Será en todos aquellos momentos fugaces y compartidos en los que soy capaz de encontrar un sentido pleno a mi vida y vivirlos intensamente y con quien amo, en cualquier momento o lugar en la que decida vivirla y compartirla, qué más da. Y la suma de todos estos momentos de felicidad que atesoro en mi corazón inclinará la balanza de mi vida hacia la felicidad. Habrá, casi seguro, momentos difíciles e infelices para compartir y crecer juntos, pero con sentido propio, incluso éstos valdrá la pena vivirlos para prepararnos a aceptar la realidad, sentir y vivir nuestra propia vida y, siempre que se pueda, intentar compartir nuestra felicidad, que se crea día a día. Compartir la felicidad, como he dicho antes, no es siempre fácil, aunque muchas veces es solo cuestión de tiempo y dedicación para dejarla salir del corazón, donde está y ha estado siempre, escondida. Porque no es necesario más que tener la esperanza y el valor de lograr hacer realidad nuestro sueño, pues éste no es más que un apunte de nuestra siempre posible felicidad!
¿Soy feliz, al fin? Siempre y cuando no permita que mi mente y las circunstancias solo externas dominen mi vida, mi corazón se siente feliz. En él ya no hay casi miedo, como lo hubo antes cuando yo mismo me privaba de la felicidad. El miedo, durante demasiados años, ocupó el lugar del amor en mi corazón y le dió alas solo a mi razón… o a la de los demás, que decían quererte! Y en la razón está todo aquello aprendido que nos otorga una aparente seguridad, desoyéndose uno mismo y sin esa cierta dósis de magia y de misterio de la vida, que es donde habita el amor y, por tanto, la felicidad, que no es más que el amor de verdad compartido.
El día que aprendes a no juzgar ni hacer planes con la razón por lo que pasa o no en tu vida, vives el hoy y disfrutas de esa maravillosa locura de aventurarte y disfrutar, eres capaz de sentir, vivir y compartir -por fin- la felicidad que llevas ya en tu interior, cuando llega en forma de oportunidad y resuena dentro, haciéndote cada día ser más tú, crecer y compartir todo ello, con quien amas y con quienes son felices sintiéndote realmente feliz!

Seguirá…

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