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dimecres, 23 d’abril de 2014

"Nuestra vida intrauterina nos determina". Dick Swaab. La Contra de La vanguardia.

Dick Swaab, neurólogo
Mi edad es un secreto. Nací y vivo en Amsterdam. Casado, dos hijos biológicos y uno adoptado. Soy catedrático de Neurobiología y dirijo un equipo de investigación en el Instituto Holandés de Neurociencias. El Estado debe garantizar la libertad individual. Soy ateo

PROVOCADOR
Swaab lleva el determinismo al extremo sin pestañear, más bien divertido por el susto que provoca en sus interlocutores teniendo en cuenta que durante 30 años dirigió el Instituto Holandés de investigaciones Cerebrales. Como el viejo proverbio chino, afirma que es más difícil cambiar el carácter de un hombre que encauzar ríos y mover montañas. Además de la genética, nuestro desarrollo intrauterino nos configura. Sus libros y artículos han levantado ampollas, sobre todo en el tema de la identidad de género y las creencias espirituales. Ahora publica en España Somos maestro cerebro (Plataforma), traducido a diez idiomas y que recoge investigaciones inquietantes.

Su carácter, mi carácter, ¿no tienen remedio?
No, lo siento.

¿...?
El carácter no se puede cambiar, sólo el comportamiento y con mucho, mucho esfuerzo.

¿Es una verdad científica?
Nuestro legado genético y todos los factores que han ejercido su efecto permanente en el desarrollo de nuestro cerebro en el útero materno nos llenan de limitaciones.

¿No somos libres?
No podemos decidir cambiar de identidad de género, ni el nivel de agresividad, orientación sexual, lengua materna, religión, ser diurnos o nocturnos, neuróticos, psicóticos, agresivos, antisociales o inconformistas; ni la posibilidad de desarrollar enfermedades del cerebro, como la esquizofrenia, el autismo, la depresión o la adicción.

¿Y la cacareada plasticidad cerebral?
El 50% de lo que seremos ya está definido en el feto.

¿Tenemos recuerdos intrauterinos?
Existe una memoria fetal para los sabores, las vibraciones, los olores y los sonidos. Un bebé es capaz de reconocer un cuento o una canción que su madre le haya repetido mientras estaba embarazada, lo cual no está exento de peligros.

¿Nos va a asustar?
Los recién nacidos reaccionan claramente al oír la melodía de la telenovela que la madre veía durante el embarazo. Así que parece posible estropear el cerebro de nuestro hijo no sólo fumando, bebiendo, consumiendo drogas y medicamentos, también viendo malos programas en la tele.

¿Es una broma?
En el útero se nos programa para la vida después del nacimiento. El estrés de la madre, por ejemplo, provoca que el cerebro del feto femenino se masculinice y que el del feto masculino se feminice. Se trata de una reacción adaptativa.

¿El feto prevé los problemas?
Ante un ambiente de tensión, la niña podrá arreglárselas mejor si es robusta y competitiva. Y el niño, siendo más femenino, entrará menos en conflicto con los alfa.

Sus teorías sobre la homosexualidad armaron un buen barullo...
Yo sólo digo que no hay nada de social en la homosexualidad, que los niños que se crían con parejas de lesbianas o de gais no tienden más a ser homosexuales. Son las hormonas y otras sustancias químicas lo fundamental en el desarrollo de nuestra orientación sexual.

¿Hay estudios?
Entre 1939 y 1960 en EE.UU. y en Europa, alrededor de 2 millones de mujeres fueron tratadas con una sustancia similar al estrógeno llamada DES para evitar el aborto espontáneo. El DES aumenta las posibilidades de bisexualidad u homosexualidad en las niñas, al igual que la exposición prenatal del feto a las anfetaminas provoca una alta probabilidad de tener hijas lesbianas.

Y afirma que en los niños la probabilidad de homosexualidad aumenta con el número de hermanos varones mayores.
Efectivamente, durante la gestación la madre desarrolla anticuerpos contra las sustancias masculinas que el niño libera en el útero, reacción que aumenta con cada embarazo de un varón. El estrés de la embarazada también incrementa la proporción de hijos homosexuales.

¿...?
El cortisol, la hormona del estrés, inhibe la producción de las hormonas sexuales del feto. Todas las investigaciones señalan que durante nuestro desarrollo intrauterino se produce una programación precoz de nuestra orientación sexual en el cerebro que se prolonga durante el resto de nuestra vida. El entorno posnatal ya no tiene la menor influencia

Pero vestimos a los niños de azul y a las niñas de rosa, algo influirá.
Se ha demostrado que el gusto por los juguetes también viene programado desde el útero. En un experimento con monos se les ofreció muñecas, coches y pelotas.

¿Las hembras escogieron muñecas?
Sí, e inmediatamente se pusieron a olisquearles la zona anal y genital, típico comportamiento materno. Los machos se lanzaron por los coches y pelotas debido al pico de testosterona que se produce en los varones dentro del útero.

Tampoco tiene usted muy contentos a los creyentes.
Para mí la pregunta clave sobre religión no es si existe o no existe Dios, sino por qué hay tanta gente creyente. Un metaanálisis muestra la existencia de una correlación entre la aparición del ateísmo con el nivel de educación y el CI. Pero tampoco es una elección libre, el entorno te condiciona.

¿Y los conversos?
La conversión de Pablo al cristianismo a raíz de una experiencia extática en la que Jesús le habló fue tras un episodio de epilepsia del lóbulo temporal. Lo mismo le ocurrió a Dostoyevski. Los pacientes que sufren epilepsia originada en el lóbulo temporal pueden tener experiencias de éxtasis impresionantes, como las de Mahoma, otro epiléptico.


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