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dimarts, 10 de desembre de 2013

"CUIDA LOS MINUTOS QUE LAS HORAS YA CUIDARÁN DE SÍ MISMAS". Frases para cambiar vidas. Fábula.

¿Cómo sacar el máximo partido de cada minuto de nuestra vida?. La respuesta a esta pregunta nos haría eternamente felices, pero si fuera tan sencillo, no estaríamos tan preocupados, como lo estamos habitualmente, por la clamorosa pérdida de "tiempo útil" en nuestras vidas.
Si hay una clave para el éxito al alcance de todos y exenta de otros condicionantes, es una gestión adecuada del tiempo. La vida es, en última instancia, todo lo que cualquiera de nosotros podemos y somos capaces de hacer y para hacerlo necesitamos tiempo; el tejido de la vida. Perder el tiempo es, por tanto, desperdiciar la vida.
¿Soluciones?. Cada uno tendrá sus recetas, pero un buen paso inicial es preguntarse de vez en cuando: ¿Estoy haciendo el mejor uso de mi tiempo?El hecho de cuestionarse algo así, es ya indicativo de haber tomado conciencia del problema.
  • Trabajemos con objetivos en mente. Resulta increíble de qué forma cambiamos para bien nuestra forma de trabajar cuando tenemos metas.
  • No permitamos que nos roben el tiempo. Establezcamos límites. Depende de nosotros consentir que otras personas usen y malgasten nuestro tiempo.
  • Y reservemos tiempo personal y familiar a diario. Todos necesitamos del apoyo de nuestra familia o amigos, así que hemos de asegurarnos de construir a diario un tiempo específico para ellos.
UNA HISTORIA ESPIRITUAL: "LO QUE MÁS VALORO"
Hacía algún tiempo que Jack no había visto al anciano vecino que vivía al lado de su casa familiar. La universidad, las chicas, la carrera... la vida misma, se habían cruzado en el camino. Jack disponía de poco tiempo para pensar en el pasado. Esa era la realidad.
Un día su madre le dijo por teléfono:
- "Murió el señor Belser ayer por la noche. El funeral será el miércoles."
Los recuerdos se agolparon de repente en la mente de Jack, mientras permanecía en silencio recordando sus días de infancia.
- "Jack, ¿me oyes?" "Oh, lo siento, mamá. Sí, te he oído. Ha pasado tanto tiempo desde que no pensaba en él. Lo siento, pero yo sinceramente creía que había muerto hacía años", dijo Jack.
- "Bueno, él no se olvidó de ti. Cada vez que lo veía me preguntaba cómo estabas." "Me encantaba esa vieja casa en que vivía," dijo Jack. "Pasó mucho tiempo enseñándome las cosas que pensaba eran importantes ... Mamá, voy a estar allí para el funeral."
A pesar de lo ocupado que siempre estaba, mantuvo su palabra. Jack cogió el siguiente vuelo a su ciudad natal. El funeral del Sr. Belser fue pequeño y sin incidentes. No tuvo hijos y la mayoría de sus familiares ya habían fallecido. 
La noche antes de tener que volver a casa, Jack y su madre se detuvieron a contemplar la vieja casa de al lado una vez más. En la puerta, Jack se detuvo un momento. Era como cruzar a otra dimensión, un salto a través del espacio y el tiempo. La casa era exactamente igual a como la recordaba. Cada imagen, cada pieza del mobiliario... Jack se detuvo de repente.
- "¿Qué pasa, Jack?" le preguntó su madre.
- "La caja ya no está", dijo.
- "¿Qué caja?"
- "Había una caja pequeña de oro que mantenía cerrada con llave en la parte superior de su escritorio. Le pregunté una y mil veces qué había dentro. Todo lo que él me decía era 'lo que más valor tiene'", dijo Jack.
Pero la caja ya no estaba. Toda la casa era exactamente como Jack la recordaba, con excepción de la caja. Se imaginó que alguien de la familia Belser la había cogido.
- "Ahora nunca sabremos qué era tan valioso para él", dijo Jack.
- "Mejor me voy a dormir. Tengo un vuelo temprano a casa, mamá".
Alrededor de dos semanas después desde que el señor Belser muriese, al regresar a casa del trabajo, un día Jack descubrió una nota en su buzón de correo.
- "Se requiere firma para la entrega de un paquete. No había nadie en casa. Por favor, pase por la oficina principal de correos en los próximos tres días".
Temprano, al día siguiente, Jack recuperó el paquete. La escritura era difícil de leer, pero la dirección de retorno le llamó la atención. "Mr. Harold Belser", decía.
Jack tomó la caja entró en su coche y abrió el paquete. Allí dentro estaba la caja de oro y un sobre. Jack abrió el sobre para leer la nota que había en su interior: 
- "Después de mi muerte, por favor envíe esta caja y su contenido a Jack Bennett. Es lo que más valoro en mi vida."
Una pequeña llave estaba adherida a la carta. Su corazón se aceleró y con lágrimas en los ojos Jack procedió a abrir la caja con cuidado. Encontró dentro un hermoso reloj de oro de bolsillo. Pasando los dedos lentamente a lo largo de la carcasa abrió la tapa. Dentro se encontró con estas palabras grabadas:
- "Jack, gracias por tu tiempo. Harold Belser".
- "Lo que más apreciaba era mi tiempo."
Jack observó el reloj durante unos minutos, y luego llamó a su oficina para despejar de citas los próximos días.
- "¿Por qué?", le preguntó su asistente Janet.
- "Necesito un poco de tiempo para estar con mi hijo", dijo. "Oh, por cierto, Janet... gracias por tu tiempo."


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