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dimarts, 17 de desembre de 2013

Guía emocional para sobrevivir a la Navidad. 3 - La ilusión por encima de la obligación. Albert Domènech. La Vanguardia.

Ilustración de Sílvia Colomé
No convertir los encuentros familiares en obligaciones, limitar los temas de discusión, gestionar el luto o ser equitativo tomando decisiones, consejos más saludables
Cristina Brullet cree que “se ha perdido el sentido de obligación absoluta a la hora de celebrar la Navidad. Cada vez es más habitual encontrar personas que se sienten libres para no acudir a determinadas cenas o comidas y eso ya no comporta tanto malestar entre las familias”. Para Brullet las situaciones familiares cada vez son más diversas, por lo que “lo que para alguno es magia e ilusión, para otros es aburrimiento y una obligación que no apetece llevar a cabo”.  El experto en relaciones interpersonales Ferran Ramon-Cortés es de la misma opinión que Brullet, aunque piensa que “el hecho de que se pierda esta obligación es un exponente claro de que existen muchos conflictos y conversaciones pendientes que hacen que optemos por evitar la polémica y no acudir a las cenas”. La psicóloga Maribel Martínez apunta que en “muchas ocasiones, hacemos las cosas por una motivación intrínseca interior o que nos viene desde fuera, y esa motivación ya es suficiente para hacer algo que, en principio, no nos apetece. Martínez cree que la decisión final tiene que ver más con una valoración personal: “Es un tema de acuerdo-beneficio y ver, desde un punto de vista emocional, el coste que tendría no acudir a esa cita”.

La socióloga Brullet habla también de otro tipo de obligación: “La relacionada con la responsabilidad y la ética: si tus padres o tu familia se va haciendo mayores y no tienes ningún conflicto con ellos, hay una cierta obligación no pactada para celebrar estos días en compañía, y eso algo que acaba pesando”. En el caso de conflicto familiar, Brullet es tajante: “No tiene sentido ponerse en una situación que te hace sufrir y que, además, también puede ser tensa para los que te acogen”. La socióloga concluye que “las estrategias son diferentes y dependerán del grado de proximidad o de ruptura que una persona tiene son su familia”.


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