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dijous, 28 de maig de 2015

HAZME REIR. Isabel Larraburu. La Vanguardia.

El humor es la mejor protección contra el dogma, la arrogancia, la rigidez e incluso la desesperación. El sentido del humor siempre mantiene la posibilidad de ver las cosas de otra forma. (Edward de Bono, autor del concepto “pensamiento lateral”)
En el bar de copas se encuentra un corrillo de jovencitos de ambos sexos en gustosa compañía.  Sobresale de entre el murmullo una potente voz masculina contando cuentos de risa. Las carcajadas provienen de voces femeninas de diversos registros. Observados desde una perspectiva aérea, se diría que se trata de un pavo real desplegando su colorido plumaje mientras las gallinitas se revolucionan alborotadas y ruidosas a su alrededor en devota admiración.
La cualidad “sentido del humor”  ha vivido una recalificación en el ranking de las virtudes de un posible compañero elegible. Tanto es así que se dice que en los anuncios personales en EEUU, se utiliza un acrónimo: GSOH,  cuyo equivalente en castellano sería GSDH (gran sentido del humor), como virtud a publicitar. Pareciera que a la vista de que hombres y mujeres se van pareciendo cada vez más tanto en necesidades como en gustos, el sentido del humor ha pasado a considerarse un atractivo que puntúan ambos sexos por igual. No obstante, mujeres y hombres siguen difiriendo en el uso y la apreciación del humor: mientras la mujer busca a un compañero que le cuente buenos chistes, el hombre, mayoritariamente, desea una compañera que le ría los chistes. Claro que no hacía falta que la ciencia demostrara algo tan pedestre. El humor en la atracción sexual.
No obstante, los psicólogos investigadores, como siempre quitándole parte de la gracia a la cosa, intentan poner bajo el microscopio las conductas, los pensamientos y las emociones humanas. El sentido del humor no ha sido muy estudiado hasta ahora, pero en eso andamos.
Eric Bressler, de la Universidad McMaster de Canadá, investigó el valor que se le concede al humor en la búsqueda de pareja a largo plazo.  El investigador concluyó que las mujeres buscan a un compañero que sea un “generador” de humor, mientras que los hombres buscan a una “apreciadora” del humor.
Otro investigador y experto en humor, el profesor de lingüística, Don Nilsen afirma que muchos hombres pueden sentirse cohibidos ante una mujer divertida, por temor a ser algún día un miserable objeto de su afilada lengua. Sobre todo si se trata de casarse con ella. Según concluye en sus estudios, los hombres divertidos son considerados atractivos porque tienden a ser creativos y con un estilo no cuadriculado de pensamiento. Tienden a utilizar la “doble visión”, es decir, la capacidad de entender el punto de vista del otro. Las dos cualidades, por supuesto, muy apreciadas por las mujeres. Por otra parte, matizando el hecho de que el hombre no busque a una mujer divertida como compañera, afirma que los hombres que las aprecian suelen ser hombres más seguros de sí mismos, más maduros y más cultos que el hombre promedio. Valoran positivamente a sus compañeras y no se sienten intimidados por ella. Advierte, asimismo, que si una mujer encuentra a un compañero que aprecie su sentido del humor, tiene una buena medida de la autoestima que lo adorna y su capacidad potencial para el compañerismo.
Por último, John Gottman experto en relaciones de pareja, añade que el humor funciona como reductor de la tensión y del conflicto y favorece la buena salud de una pareja a largo plazo. Un marco mental juguetón y divertido es un activo protector de la pareja, aún cuando los dos no coincidan sobre lo que es divertido o no.

EL SENTIDO DEL HUMOR
Contar chistes con gracia es solo una parte de la cualidad llamada sentido del humor. El humor como atributo de la inteligencia o como percepción libre de condicionamientos previos ha sido tradicionalmente relegado en todos los estudios sociales “serios”. Se le ha excluido del repertorio de los valores fundamentales de la sociedad. Se ha considerado sacrílego e inaceptable para las religiones dogmáticas  basadas en la fe, como el cristianismo y el islam. 
Todas estas circunstancias le han convertido en un objeto de estudio relativamente abandonado, nuevo dentro del ámbito de la psicología positiva. Esta última se define como el estudio de las emociones, estados e instituciones positivas (ver el magnífico trabajo de Begoña Carbelo y Eduardo Jáuregui en “Papeles del psicólogo”, enero 2006). Estos mismos autores afirman que, desde el punto de vista de la psicología positiva, el sentido del humor no es  un mero remedio para prevenir o ayudar a superar la enfermedad, sino una virtud que fomenta un mayor bienestar y disfrute de la vida e incluso el crecimiento hacia una mayor humanidad y plenitud. Hacen notar que en algunas culturas se considera que un sentido del humor positivo es tanto el resultado como la causa de un elevado nivel de sabiduría o madurez emocional. Jáuregui apunta que en las disciplinas místicas de oriente, una disposición risueña se juzga como atributo de una persona altamente desarrollada. Las paradojas zen, por ejemplo, fuerzan al practicante a confrontar el absurdo para superar las limitaciones del lenguaje y el pensamiento para lograr un momento de iluminación mediante la risa.
Para el investigador Vassilis Saroglou, en su trabajo sobre el sentido del humor y las religiones, de entre las 10.000 existentes en el mundo, las religiones monoteístas basadas en la ortodoxia y la fe, tienden a fomentar la rigidez mental y a suprimir el humor. Por otro lado, religiones como el budismo y taoísmo, que no requieren doctrinas o fe, y que a su vez cuestionan la experiencia ordinaria, animan a sus seguidores a pensar de formas distintas e inexploradas, lo cuál las hace bastante compatibles con el humor.

UNA MIRADA TANGENCIAL.
El humor en su sentido amplio sería el resultado feliz y exitoso de tres elementos, según apunta el psicólogo y experto en humor terapéutico Steven M. Sultanoff.
El ingenio como experiencia derivada del pensamiento.
La alegría como experiencia emocional.
La risa, como experiencia fisiológica.
Aunque pueden ser vividos por separado, cuando se experimentan a la vez, crean, sinérgicamente, la conjunción ingenio/alegría/risa que conforma el humor. La experiencia del humor sería una interrelación de estos tres elementos que atañen pensamiento, emoción y fisiología.
El ingenio modifica el proceso cognitivo, es decir, lo que percibimos, apreciamos o pensamos sobre las situaciones que estamos viviendo. El chiste es un ejemplo de cómo el ingenio cambia inesperadamente una línea de pensamiento. En un chiste, la persona es dirigida hacia un sendero hasta que se la desvía por obra de la creatividad hacia otro sendero tangencial mediante un salto inesperado. El ingenio promueve la búsqueda de explicaciones alternativas, lo cual es un signo saludable en el proceso de pensar y potencia la creatividad en la solución de problemas. Obliga, a su vez, a contemplar otras perspectivas y salir de los patrones habituales y esperados.
El humor conduce a una emoción positiva, al contento. La alegría es una emoción poderosa para solapar emociones negativas, ya que es temporalmente incompatible con ellas. Es imposible estar contento al  tiempo que irritado, resentido o enfadado.
La  risa modifica la fisiología y afecta la bioquímica. Se la ha descrito como el “fitness” de los órganos internos. Entre los beneficios de la risa, se ha demostrado que favorece el incremento de anticuerpos y reduce el nivel de las hormonas del estrés. La risa es el elemento fisiológico/bioquímico del humor.

ESTILOS DE HUMOR
Rod A. Martin, psicólogo de la Universidad de Western Ontario, ha estudiado la manera cómo se emplea el humor en las relaciones sociales. Para él, éste no siempre indica habilidad social y bienestar personal. A veces puede revelar problemas de personalidad. Es una espada de doble filo. Tanto puede facilitar las relaciones sociales como ser corrosivo, destructor de la autoestima, o agresivo con los demás. El modo cómo el humor es empleado habla mucho de una persona.
Humor despreciativo. Se emplea para criticar y manipular a los demás mediante la burla, el sarcasmo o el ridículo. Cuando se encara a los que utilizan este tipo de humor, el chistoso suele defenderse diciendo que es solo una broma, evitando así la responsabilidad. Este tipo de humor suele afectar negativamente las relaciones personales.
Humor conciliador. Los que emplean este humor son gente con la que apetece estar; dicen cosas divertidas, cuentan chistes, son ingeniosos y aligeran el ambiente. Son considerados cálidos, buena gente y terrenales. Además saben reducir tensiones en las situaciones incómodas.  Asimismo, saben reírse de sus propios fallos.
Humor auto despreciativo. Estos son los graciosos que se colocan en la mira de la burla de los demás. Suele ser personas que desean congraciarse con los demás a costa de sí mismos. Son los payasos de la familia, o el “gordito” divertido. Ponerse a disposición de los demás para ser humillado erosiona el auto respeto y puede enmascarar ansiedad y depresión.
Humor vital. Estos son aquellos que se suelen admirar porque no se toman demasiado en serio a sí mismos. Más que una manera de relacionarse con los demás, es una visión que colorea la percepción del mundo. Las personas con este tipo de humor lo despliegan para afrontar los desafíos, dando un paso atrás para reírse de lo absurdo de la vida cotidiana.  Los estudios que asocian el sentido del humor a la buena salud, miden probablemente este fenómeno. Con una perspectiva de este tipo, es difícil estar ansioso o irritado por mucho tiempo. Martin denomina este tipo de humor como “auto estimulante”, porque no se necesita a los demás para lograrlo. Si sucede algo peculiar o sorprendente, la persona es capaz de reírse sola.

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