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dijous, 7 de març de 2013

¿POR QUÉ BESAMOS?: PSICOLOGÍA DE LOS BESOS. Núria Costa.

Pueden ser grandes, pequeños, cortos o largos. También húmedos, secos, tiernos  y románticos. Pueden expresar pasión y dulzura pero también pueden representar un saludo, un símbolo de afecto, de respeto  y de amistad. Los besos no solo son un acto físico, fruto de un determinado sentimiento o fruto de una determinada actuación, sino que detrás de ellos hay una mezcla de explicaciones, provenientes de diferentes disciplinas. Aquí nos preguntamos; ¿Por qué besamos? ¿De dónde nace esta necesidad? ¿Qué función psicológica nos otorga? Niños, adultos y ancianos. Sin edad, todos besamos.
El porqué besamos ha sido una cuestión muy estudiada y ciertamente el consenso no está claro. Diversas teorías han querido dar respuestas concretas pero más que un argumento único, estamos ante una combinación de factores que nacen en la biología, se materializan desde la psicología propia del individuo y se forjan desde la cultura y la sociedad.

¿Algo innato o algo aprendido?
Investigaciones varias giran en torno a esta pregunta. Por una parte, la famosa antropóloga Helen Fisher, en sus estudios sobre la conducta del besar, afirma rotundamente que se trata de algo innato. Sus estudios se han basado en animales y humanos de diferentes culturas. Así argumenta, que mientras el caracol utiliza sus antenas para acariciar, el ave utiliza sus picos para besar y el humano sus labios. Todos ellos de manera innata.  En esta misma línea, Frans de Waal, primátologo de la Universidad de Emory,en Atlanta observó la conducta de los bonobos y chimpancés (nuestros parientes más cercanos) sacando la conclusión de que dichos animales se besaban de maneras distintas y en situaciones diferentes, pero que este acto resultaba  un signo con connotaciones sexuales. La biología y el origen evolutivo tienen  aquí un peso importante. Pero sin embargo hay quien niega que el beso sea un producto de la evolución y pone toda su justificación en un acto aprendido. Este es el caso del profesor de antropología de la Universidad de Texas,  Vaughn Bryant, quien afirma que nada tiene que ver con la genética. Sus argumentaciones se basan en habitantes indígenas, quienes desconocían los besos hasta la llegada de los europeos, o los aborígenes australianos. Para dicho profesor, el origen del beso está en el olor (las feromonas) como decisión al acceso al sexo.
Por otra parte; la alimentación del boca a boca de madres a hijos y el comportamiento observado en muchas aves y mamíferos podría dar lugar a pensar que el acto del beso se contempla como un acto de afecto que empieza entre la madre y el neonato. El llamado reflejo de succión es un  reflejo arcaico, que se da en los primeros meses de vida, cuando un objeto entra en contacto con los labios del bebé y éste tiende a succionarlo. El psicoanálisis hace uso de este término para explicar el origen de la conducta de besar. Esto es; durante el desarrollo psíquico del individuo, en su etapa oral, el niño experimenta placer en la zona de la boca, los labios y la lengua (cuando mama del pecho de la madre) y se piensa que el acto de besar, podría ser una reminiscencia de este placer tan primitivo.

¿Qué función psicológica nos aporta?
Aunque también tengamos diferentes opiniones y  diversos estudios, la mayoría apunta a unos beneficios psicológicos, en cuanto a besos se refiere. Besar a alguien fomenta sentimientos de apego y afecto y aunque un beso puede darse en muchas circunstancias y con diferentes intenciones, lo que está claro es que inspira sentimientos positivos. Por otra parte, besar estimula positivamente el cerebro. Se activan terminaciones nerviosas y se produce oxcitocina, la hormona responsable de la tranquilidad y el bienestar. También es la hormona encargada de la vinculación. Pero no solo está ella; el cortisol (la hormona relacionada con el estrés) también se activa proporcionando un efecto calmante, tanto en hombres como en mujeres. Otros beneficios apuntan a la conservación del sistema inmunológico y a un mejor estado anímico, generando sentimientos de bienestar y un aumento de la autoestima.

¿Diferencias entre hombres y mujeres?
Cerebros diferentes y manera de entender y vivir diferente. La percepción de los besos entre hombres y mujeres no puede ser menos. Susan Hughes, psicóloga en la Universidad de California nos aporta datos interesantes. Según sus investigaciones, mientras la mujer usa el beso como un vínculo con su compañero, al tiempo que como una evaluación para ver si es un posible buen candidato, ellos lo utilizan como un medio para llegar a un fin sexual. En sus propias palabras: "Los hombres besan principalmente para aumentar la excitación de su pareja" Pero hay más diferencias. Esta psicóloga, junto con otros investigadores, publicó un artículo revelador, en la revista de Psicología Evolutiva que lanzaba estos resultados; para ellas, un mal beso puede romper el encanto de una relación, mientras que para ellos es algo menos importante. Otra diferencia estriba en la humedad de los besos. Para ellos, percibir mayor cantidad de intercambio salival, significa una mayor receptividad sexual de la hembra, o sea una mayor excitación sexual. Curiosamente, Fisher, en 2009, demostró que el hombre es capaz de pasar testosterona en las mujeres a través de su saliva y que puntualmente esto puede aumentar el deseo sexual de las mujeres. Otra curiosidad estriba en los besos, después de tener sexo. Hugues afirma que la mayoría de hombres no les gusta besar después de una relación sexual, mientras que ellas lo hacen antes, durante y después de la misma. En esta misma línea ellos son más capaces de tener relaciones sexuales sin besos, que ellas. Todas estas diferencias se explicarían desde un punto de vista biológico y reproductivo. Ellas tienden a buscar un compañero a largo plazo, ellos son más proclives a las relaciones promiscuas. ¿Algún punto común? Sí: Hombres y mujeres consideran el beso como una interacción íntima muy importante y ambos utilizan el beso como un modo de comprobar la compatibilidad entre ellos.
En resumen; besamos de manera innata o aprendida pero besamos. Esto nos proporciona sentimientos de afecto, unión y bienestar. En cuanto a las diferencias individuales podríamos decir que las mujeres usan el beso como una herramienta de detección (hallar a un hombre con las feromonas adecuadas) y como una herramienta para generar sentimientos de apego. Ellos besan con una intención inconsciente, más sexual. Sea como sea besen y disfruten de todos sus beneficios.

http://www.soncomosomos.com

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