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diumenge, 7 d’abril de 2013

´Sin carácter nos hundimos ante algo que nos duele´. Xavier Guix.


El psicólogo Xavier Guix explica en su último libro '¡Querer es poder!' la importancia de la fuerza de voluntad.
 El psicólogo Xavier Guix (Cataluña, 1960) se ha convertido en uno de los autores más prolíficos en manuales de autoayuda. Años atrás, había enseñado a autorreafirmarse en ´Atreverse a decir NO´. También dio directrices para darse cuenta de cuándo un amor no es sano en ´¡Cuánto te quiero!´ En su última obra, vuelve a utilizar la exclamación. ´¡Querer es poder!´ explica la importancia de la fuerza de voluntad. Xavier Guix ejerce profesionalmente como psicólogo, colabora en diversas revistas de su especialidad y es frecuente conferenciante.

¿Ser psicólogo es un salvavidas para usted?
No se crea. La gente tiene la manía de pensar que, cada vez que el psicólogo habla con alguien, lo está analizando. Le digo de verdad que hacer eso sería una pérdida de tiempo. Lo que sí nos pasa es que, a veces, resulta difícil encontrar el punto de dejar de ser terapeuta y estar normal con los amigos, sin querer ayudarlos psicológicamente.

¿Por qué la fuerza de voluntad es el eje de su último libro?
Porque creo que está de vuelta. Durante mucho tiempo, hemos estado como si nos costara hablar del esfuerzo, la disciplina, el autodominio, la voluntad... Parecían palabras del pasado. Por una parte, se ha apostado por una formación, por un sistema educativo sin tanto esfuerzo. Por otro lado, socialmente hemos vivido encerrados en un bienestar que era una burbuja, un engaño. Llegamos a un punto donde todo parecía fácil. Parecía que se podía conseguir lo que se quisiera sin hacer nada, sin esfuerzo. A eso, le añadimos programas de televisión donde aparecía gente que por enseñar sus partes se hacía muy popular y ganaba dinero. Todo eso ha distorsionado elementos claves en la constitución psicológica de una persona. Uno de esos elementos es la perseverancia y el autodominio; este último, la capacidad de soportar la frustración y estar dispuesto a entender que todo cuesta. La felicidad se conquista, no aparece de forma rápida e inmediata.

¿Cómo domar la fuerza de voluntad si se carece de ella?
Ahí es donde aparece "el músculo de la voluntad" que señalo en el libro. Haciendo una analogía, vamos a hablar de la voluntad como si fuese un músculo. Cuando te dicen que físicamente estás flojo, que tienes que muscular más, vas al gimnasio. Allí, no empiezas levantando 100 kilos sino que comienzas con dos o cuatro. Al cabo del mes, subes y progresivamente vas adquiriendo más fuerza y musculatura hasta tener el nivel de resistencia necesario. Lo mismo se hace con la voluntad. Primero, se empieza con un reto pequeñito que puedas conseguir. Partimos de la idea de una persona que piensa de sí misma que no ha conseguido cosas. Así, de reto en reto, se va fortaleciendo el músculo de la voluntad.

Se queja del malgasto de energía psicológica que hacemos.
Un clásico de los esfuerzos psicológicos innecesarios es confundir el amar con el hacerse cargo del otro. Eso es una ruina. También es terrible amar al que no te quiere amar. Es un esfuerzo y pérdida de tiempo luchar por el amor de alguien que no te quiere. También hay gente que confunde ser bueno con ser obediente, con lo que la persona se carga de obligaciones y obedece a todo el mundo porque no sabe decir que no o porque cree que ser bueno es ser obediente.

Todo arranca de la infancia.
Es cierto. En la infancia, se crea la imagen que tú consolidas de ti, cómo eres capaz de ser amado, de conseguir nuestros retos. La infancia condiciona mucho, pero no es determinante para que no podamos cambiar.

Hay personas deterministas que ven imposible luchar contra el destino, en una conexión con la filosofía estoica.
La postura estoica es muy interesante porque nos proporciona un equilibrio. Dice que si hay cosas que puedes mudar, cámbialas; pero si hay otras que no dependen de ti y no puedes transformar, déjalas porque, de lo contrario, lo vas a pasar muy mal. Estamos siempre en esa lucha permanente de ´hacer que pase´ o ´dejar que pase´.

En los últimos seis años, aumentó un 11 % la ingesta de tranquilizantes y somníferos. ¿Qué reflexión ofrece al respecto?
Si no hemos desarrollado fuerza de voluntad, carácter, cuando estamos ante algo que nos duela, por pequeño que sea, nos hundimos. Además, vivimos en un momento con tanta presión externa que no me extraña que la gente para aguantar se tenga que automedicar. Esas dos condiciones explican que haya tanto aumento de ingesta de ansiolíticos y antidepresivos.

Con la crisis, se siente una negra sombra. ¿Qué ánimos le da a la gente?
Los primero es que la persona sea consciente de sus propios recursos, que dependen de su mente y no del exterior. Afuera, no se puede buscar porque lo que hay es horroroso. Hay que buscar dentro de uno. ¿Por dónde empezar para cambiar la mente? Por las creencias más rígidas y negativas ´como no podré´ o ´esto no va bien´.... También hay que centrarse en las soluciones. Si les das mil vueltas al problema, no sales de ahí. También hay que tener perseverancia y entusiasmo. Hay que buscar trabajo y mantener-se activo. No se puede hacer de la crisis una totalidad de la vida.

Está un poco conectado con la Ley de Atracción, por la que pasa lo que se piensa.
No quiere decir que porque tú pienses que va a suceder algo eso ocurra. Pero el observar la realidad con un filtro determinado sí hace que me fije solo en lo que veo con el filtro. Al fijarme en eso, lo estoy atrayendo, sea bueno o no; y al poner tanto la atención en eso, puedo olvidar otras cosas. A eso, se le llama la profecía autocumplida.

¿Pueden dañar los suicidios de gente desahuciada la psique colectiva de un pueblo?
En algún porcentaje, puede que sí, pero no en uno grande. Los que lleguen a esa conclusión, quizás ya no sientan que no pueden más. Los desahuciados que se suicidan se sienten muy identificados con su casa. Para ellos, es todo lo que tienen porque todo su mundo está ahí dentro. No imaginan vivir de otra manera. Desde el máximo de los respetos, hay que decir que hay aprendizajes que tenemos que hacer. Esas personas nos están diciendo que no podemos apegarnos tanto a las cosas.


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