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dijous, 22 de maig de 2014

HOMBRES ROMÁNTICOS. Jordi Jarque. La Vanguardia.

El romanticismo es un concepto que se relaciona más con las mujeres que con los hombres. Pero eso no significa que ellos no sean tiernos o sensibles. Y en cualquier caso los expertos apuestan por redefinir esta palabra que tantos dolores de cabeza da.
Las mujeres se quejan de que los hombres son poco o nada románticos. ¿Es un tópico o una realidad? Hay afirmaciones para todos los gustos. La socióloga Joann Rodgers y autora del libro Sex: a natural history, asegura que en general a los hombres no les falta romanticismo. Leticia Brando, psicóloga, directora de la consultora Single Coach, añade que la sensibilidad masculina es una y la femenina es otra, aunque hay puntos de encuentro. Marta Centellas, psicóloga y terapeuta, especialista en crecimiento personal, afirma que el hombre tiene sentimientos y emociones independientemente de si los muestra o no. Marta Arasanz, directora del Institut Català de Sexologia i Psicoteràpia, comenta que lo que se entiende por romanticismo o amor romántico hace más mal que bien. Y Juan Carlos Albaladejo, psicólogo, psicoterapeuta y psicoanalista, matiza que no se trata tanto de si es romántico o no como de definir qué se entiende por ser romántico, porque muy probablemente cada uno, hombre y mujer, lo plasme de forma distinta e intensidad. 
Quien más quien menos coincide que hay diferencias entre hombres y mujeres en cómo se muestran los afectos, los sentimientos o lo que cada uno entienda como romanticismo. Lo que no está tan claro es si ha variado con el paso de los años o incluso si hay una base hormonal para que actitudes y manifestaciones asociadas al romanticismo estén teñidas de una forma u otra.
Para Louann Brizendine, neurobióloga, catedrática del departamento de Psiquiatría de la Universidad de California y autora de El cerebro masculino (RBA) y El cerebro femenino (RBA), sí que existe una base biológica. Asegura que el cerebro masculino y femenino fisiológicamente son distintos, hasta tal punto que puede afectar a la interpretación y manifestación de las emociones y los rituales de acercamiento entre hombres y mujeres. Sin duda cada sexo interpreta las señales románticas de manera distinta y, parece ser, que más allá de condicionamientos culturales y generacionales, la red neuronal del cerebro y el sistema hormonal intervienen en esta interpretación, por lo que no es tan extraño que algunas mujeres se quejen de que los hombres no son románticos, más allá de si es así o no.
Esta experta explica cómo se produce este proceso. “Todos tenemos, desde la concepción hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. En la octava semana, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que impregnan los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del impulso sexual dobla su tamaño en el cerebro masculino. Al nacer, todos tenemos o bien circuitos masculinos o bien circuitos femeninos. Si miramos la zona del estímulo sexual, veremos que es de dos a dos veces y media más grande en el cerebro masculino”. 
Louann Brizendine añade que en la pubertad, cuando los chicos tienen entre 9 y 15 años, los niveles de testosterona empiezan a aumentar y se multiplican por veinticinco (en biología es una cifra enorme), lo que empieza a activar los circuitos cerebrales de la persecución sexual. En la hembra, el estrógeno y la progesterona también suben mucho y su misión es atraer a los hombres.
Los rituales de aproximación entre hombres y mujeres cumplen funciones distintas según el diseño biológico del ser humano. Pero no significa que los hombres no puedan tener comportamientos románticos y ser atentos con el sexo contrario. Es más, forma parte del cortejo, aunque este cortejo forma parte del deseo sexual, como explican Allan y Bárbara Pease, autores de, entre otros libros, Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas. “El centro sexual se localiza en el hipotálamo, la parte cerebral responsable también del control de las emociones. Tiene aproximadamente el tamaño de una cereza, pesa aproximadamente cuatro gramos y es mayor en los hombres que en las mujeres, los homosexuales y los transexuales. Los hombres presentan una cantidad de testosterona de entre diez y veinte veces mayor que en las mujeres y su hipotálamo es de un tamaño superior”. Esta diferencia, según Louann Brizendine, explica las consecuencias en las mujeres en relación con lo que esperan de los hombres. “La sexualidad de las chicas también cambia en la adolescencia a medida que se incrementa el estrógeno y, en menor medida, la testosterona. En ese momento, las chicas empiezan a desear resultar sexualmente atractivas para los hombres. La adolescente pasa mucho tiempo frente al espejo y cultivando el autoadorno y esto sucede en todas las culturas. En todas partes, las jovencitas hacen lo que resulte adecuado en su cultura para atraer al sexo opuesto”.
La antropóloga María Teresa Giménez comenta que esta visión sobre la interrelación entre hombres y mujeres no es muy romántica, pero ayuda a entender qué está sucediendo cuando se intenta valorar el romanticismo según el sexo. “Las hembras de la mayoría de las especies suelen ser cortejadas debido a que, por su propia naturaleza, favorecen una relación de calidad antes que la búsqueda de oportunidades indiscriminadas de intercambio sexual. Por ello, en muchas ocasiones los machos les ofrecen pequeños o no tan pequeños obsequios para acceder a sus favores. En este cortejo suelen recibir desde regalos como piedrecitas, flores o granos en el caso de algunas aves, hasta porciones realmente sustanciales en el reparto de alimentos”.
Trasladado a los seres humanos, Leticia Brando comenta que no es tan extraño que haga lo que haga el hombre, la mujer siempre puede tener la sensación de que nunca es suficiente. “Si el romanticismo es esperar una velada nocturna con velas y suave música de violines, nunca será suficiente”. ¿Cuántos ramos de flores es necesario que un hombre envíe a su amada para ser considerado romántico? “Madame Bovary, una novela llevada repetidas veces a la gran pantalla, ha hecho un flaco favor a cómo se entienden las relaciones entre hombres y mujeres, teñidas de dramatismo y suicidios. Es la parte oscura de un romanticismo que, cuando es obsesivo y dependiente, se convierte en destructivo”, aclara esta experta. 
Llevado a sus últimas consecuencias, hay quien afirma que en el amor, irremediablemente, va asociado el romanticismo y con ello también los celos. Es el caso de la socióloga Joann Rodgers, quien asegura que si no hay celos, no hay romanticismo ni amor. Para esta experta, los celos son tan necesarios para el hombre y la mujer como el amor y el sexo. Y entiende que en el amor está implícito el romanticismo. Aunque matiza que ella habla de celos no patológicos, no de los que destruyen una relación, sino de los que forman parte de los ingredientes que mantienen la pasión de la pareja. Pero Leticia Brando comenta que los celos forman parte de un sufrimiento que no tiene nada que ver con el amor. “Eso de que el amor es sufrir, es una creencia dañina que se ha trasladado incluso al refranero. El paradigma de ese amor tortuoso y romántico es el ejemplo de Romero y Julieta, donde todo acaba mal, de la peor manera”. Marta Arasanz redunda en esta idea: “Se dice que si una persona no es celosa no quiere de verdad y eso no es cierto. Los celos son inseguridades, sentido de posesividad. Hay que desmontar este tinglado. El amor romántico entendido de esta manera hace más mal que bien”.
Leticia Brando explica que en esta idea de ser romántico hay algo de platonismo, un ideal inalcanzable y que no tiene nada que ver con el amor posible y real, donde se encuentran dos seres normales que a veces tienen mal humor. Para mí, el colmo del romanticismo sería precisamente aceptar al otro tal cual, con sus propias manifestaciones. Pero es una conquista porque hay una creencia de que si no se sufre no estás amando. En ese sentido, el romanticismo sería el triunfo de las complicaciones. Pero yo apuesto por otro tipo de romanticismo: dar espacios de libertad, porque después se vuelve a casa donde hay un refugio de paz”. Esta experta explica que es necesario redefinir el romanticismo para despojarlo de su aspecto más negativo y cambiarlo por el de la sana tolerancia, sabiendo que el amor ideal no existe. “Hay días que estás bien, pero no siempre estamos fantásticos. Desde esta perspectiva puedo afirmar que los hombres tienen su parte romántica. Y las mujeres nos gusta cuando va asociado a manifestaciones galantes, pero sin exceso, que cansa”.
Marta Centellas asegura que no es verdad que los hombres no lloren. “Eso de que los hombres no son románticos no se adecúa a la realidad. Otra cosa es que sea más o menos reservado en la manifestación de sus sentimientos, pero esto también está cambiando”. Esta psicóloga comenta que cada vez hay más hombres que manifiestan su sensibilidad. “Tienen menos miedo a mostrarse tal cual. Ahora se habla de la parte femenina del hombre, que entre otras cosas está relacionada con la expresión de su dulzura. Es un trabajo interno. De hecho, hay que ser muy hombre para realizar esta introspección y afrontar los miedos al despojarse del tópico”. En cualquier caso, esta experta insiste en que el sentimiento siempre existe aunque no se muestre.
Marta Arasanz constata que, en general, las mujeres prestan más atención a los pequeños detalles y son más cuidadoras en este aspecto. “El problema puede surgir cuando se crean expectativas que después no se cumplen. Pero esto no implica que los hombres no sean románticos. Aunque la misma palabra romántico tiene unas connotaciones negativas que tienen que ver más con el desamor que con el amor”. Esta experta comenta que el romanticismo da más problemas que otra cosa porque se asocia con la entrega absoluta e incondicional, al sufrimiento, a que el amor es inalterable. “Es lo que nos han vendido a las mujeres y afecta negativamente a las parejas. Cantan los boleros ‘mi vida, sin ti no soy nada’. Pero insisto que esto no es amor, sino desamor. Eso de que el otro es la media naranja es fatal. En todo caso hay distintas frutas, pero no medias naranjas que encajan a la perfección. Es una creencia que no se adecúa a la realidad. Puede ser bonito creerlo, pero no es real”. 
Esta experta termina por explicar que en cualquier caso el amor no es estático, sino que fluctúa. Volviendo a las manifestaciones del hombre, “años atrás al hombre se le había dicho que mostrar los afectos es poco masculino, pero afortunadamente en el imaginario colectivo al hombre ya se le permite expresar las emociones”. Incluso el arquetipo de hombre en las películas ha cambiado, y ahora ya puede llorar, según señala Marta Arasanz.
Para Juan Carlos Albaladejo, los hombres son románticos, “lo que pasa es que las mujeres lo son más”. Cuando se le pregunta si en las generaciones pasadas los hombres eran menos románticos, contesta que no lo sabe. “Lo que sí sé es que tenemos muchos menos obstáculos que nuestros padres para expresar estos sentimientos. Nos atrevemos más. Y nuestros hijos más. Pero nunca superaremos ni igualaremos a las mujeres porque se trata de una cuestión hormonal. En cualquier caso, en general, ahora parece que hay más hombres especialmente sensibles a las necesidades de las mujeres, se muestran más receptivos que antes”. Marta Centellas recuerda que esta sensibilidad no tiene nada que ver con el amor romántico sufridor. “Si es sufridor, es patológico”.
Siendo así, ¿qué hombre o mujer renuncia a una cena en París a la luz de las velas? Según Philippe Brenot, antropólogo, psiquiatra y presidente del Observatorio Internacional de la Pareja, en una encuesta que realizó el año pasado a más de dos mil hombres, llegó a la conclusión de que los hombres valoran la ternura tanto como las mujeres. Pero Juan Carlos Albaladejo acaba la entrevista con una reflexión que puede ser inquietante: “Cuando la mujer coge las riendas de su cuerpo y su libertad sexual, el hombre se asusta. Da miedo el poder sexual de la mujer. A lo mejor a los hombres les interesa decir que las mujeres son demasiado románticas”.



2 comentaris:

  1. Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

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  2. Y sí... parece que no amamos ni más ni menos, sólo amamos diferente ;)

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