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dissabte, 15 de febrer de 2014

"A la creatividad se llega jugando”. Leticia Moreno. La Contra de la Vanguardia.

Leticia Moreno, violinista; premio Fundación Príncipe de Girona
Tengo 28 años: cuando amas tu vida, nada mejor que cumplir años. Nací en Madrid. Soy amazona: al tocar evoco el trote para medir el pulso. Tengo un hijo chelista de seis años. Estudié con Rostropóvich. Toco en el Palau este 22 de enero y he grabado `Spanish Landscapes'

SUDOR ILUSIONADO
Sin esfuerzo, perseverancia y método no seremos genios, pero sólo con ellos tampoco. Sir Ken Robinson lo explico aquí: la creatividad se aprende con fatiga, pero no la de adultos tristes, sino la de niños repitiendo entusiasmados un juego nuevo. La creatividad es sudor ilusionada: un 99% de transpiración y un 1% de inspiración, pero ese 1% marca la diferencia entre el empollón y el genio. ¡Nada por obligación; todo por ilusión! Premiada por la Fundación BBVA y bendecida con el sello Deutsche Grammophon, Leticia Moreno ensaya hoy con las mismas ganas que a los tres añitos con su primer violín. Y si nosotros al 2014 le ponemos ilusión y empuje, también será genial

Cuando vivíamos en Boston, mi madre conoció en Harvard a una pedagoga excepcional que creaba playgroups para iniciar a niños en las artes.

¿Enseñaba música a los niños?
¿Ve qué poco sabemos del genio infantil? No sólo música. La creatividad de los niños se cultiva en todas las artes. Yo tenía dos años y mi madre dice que me gustaba esculpir.

¿Y cree que eso le ayudó con la música?
Mucho. Cuando entré en el playgroup tenía dos años. También hacía ballet y música, pero no sólo música. ¡Jugábamos a todo! Y sigo jugando cuando grabo para Deutsche Grammophon o toco en Viena o Barcelona.

A otro nivel, claro.
Si no disfrutas, no podrás compartir el goce de la música. Cuando yo tenía tres años vino a mi playgroup una concertista de viola de gamba y yo me quedé fascinada viéndola. Mi profesora al verme se dio cuenta en seguida de que me había enamorado.

¡Ya tenía usted juguete!
Y convenció a mi madre de que me matriculara en una escuela Suzukí de Boston. Son escuelas de inmersión musical que no empiezan por enseñar solfeo a los niños.

¡Qué suerte tienen esos niños!
Hay que iniciar al niño jugando, porque empezar por el solfeo puede matar su ilusión por la música. Del mismo modo que cuando un niño empieza a hablar no te pones a darle clases de gramática.

¿A los tres añitos podía con un violín?
Era uno de esos violincitos pequeñitos fabricados ex profeso para esa edad.

¿Los niños aprenden a tocar de oído?
Y se divierten muchísimo. Yo aprendí de una manera muy lúdica, instintiva, como aprenden los niños a cantar. Después, vas creciendo y el violín crece contigo: tocas un violín de un dieciseisavo, un octavo; después de un tercio y, al fin, el normal.

¿Y si te cansas por el camino?
Pues estupendo también. Pero no fue mi caso. A los seis años el violín ya era mi vida, y a los once ingresé en la Escuela Reina Sofia. Cuatro años después ya me di cuenta de que debía moverme para poder evolucionar.

Iba usted fuerte.
No sé quedarme a medias. Así que me fui a Alemania a estudiar con Maksim Vengérov, uno de los grandes de nuestro tiempo.

Y muy perfeccionista.
Después conseguí que Rostropóvich...

¡Caray! ¡Una leyenda!
...me aceptara como alumna y fui desplazándome donde él me decía para recibir sus clases magistrales: quedábamos en Moscú, Nueva York, Berlín... En su casa de Londres. Y al final me gradué allí, en Londres.

¿A usted ahora le gustar enseñar?
He dado clases: son estupendas para tomar conciencia de tu técnica, porque tienes que deconstruirla para poder enseñarla y, luego, volverla a construir. Y si enseñas bien, aprendes tanto como el alumno.

¿Cómo regalar música a un niño?
Primero deje que se exprese jugando y ya llegará después a jugar expresándose.

Y si el niño quiere un instrumento, ¿se lo elige el profesor, los padres o él?
Es una elección personalísima. Por supuesto que la debe tomar sólo él.

¿Y si le da por tocar un ordenador?
Magnifico. Yo también me estoy planteando aprender música electrónica.

¿Para llegar a destacar en la música hay que meter horas y sudar la partitura?
No basta sólo con machacar hasta la perfección técnica. Para tener algo que explicar, sobre la vida tienes que haberlo aprendido antes. Debes haberte llenado de experiencias y sentimientos para luego poderlos compartir en tu interpretación.

¿Cómo?
Sé cuándo sucede y cuándo no. Pero no sé por qué. Es un proceso bioquímico, pero también misterioso, que me fascina. Me gustaría hacer un doctorado para investigar esa magia que a veces sentimos interpretando en el escenario o escuchando y viendo -es fundamental- a otro intérprete. ¿Por qué hay músicos que arrollan con el mismo nivel técnico con que otros te dejan frío?

¿...?
...Estoy colaborando con un grupo científico que nos investiga a los premiados Echo Rising Stars de la Unión Europea. Queremos indagar en el misterio que logra la comunión del músico y la audiencia: algo que no se puede alcanzar sólo con técnica.

¿Éxito: el 99 % de transpiración más el 1% de inspiración?
De acuerdo, pero ese 1% es el que marca la diferencia que sólo alcanzan algunos genios. La técnica exquisita la pueden lograr quienes se lo propongan y perseveren, pero, por sí sola, no los hará geniales.

Refrán catalán: No hi ha pitjor veí que un estudiant de violí
Discrepo. Un estudiante de piano es peor vecino que el de violín, porque las vibraciones del piano se transmiten con mayor intensidad por las paredes que los más estridentes marramiaus del violín.

¿Le indigna la sentencia contra la estudiante de piano de Puigcerdá?

Yo creo más en la buena voluntad de los vecinos que en judicializarlo todo.


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