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dissabte, 13 de setembre de 2014

EI hilo de plata de la araña. Fábula.

Dicen que Buda paseaba por los cielos a la orilla del lago de la Flor de Loto. En las profundidades del lago, Buda podía ver eI Naraka o infierno. Mirando por allí se dio cuenta de que un hombre llamado Kantaka que había muerto hacía unos días, luchaba y sufría en aquel infierno. Buda, lleno de compasión, quiso ayudarlo, ya que siempre ayudaba a quienes hubiesen hecho, al menos una vez en su vida, una buena acción. Kantaka, a pesar de ser ladrón, una vez había actuado generosamente al dejar vivir conscientemente a una araña que estaba a punto de pisar. Buda vio en esta acción generosa un espíritu bueno y, para ayudarlo, lanzó a las profundidades del Naraka un hilo de araña largo que llegó hasta donde estaba él.
Kantaka se dio cuenta de que el hilo era como una cuerda de plata muy fuerte y, como deseaba salir del infierno, se aferró al hilo, a pesar de ser consciente de que la escalada era muy peligrosa porque el hilo podía romperse por su peso. Así que empezó a subir y subir, ayudado por manos y pies.
La escalera era larga. Cuando llegó a la mitad miró hacia abajo y se dio cuenta de que una multitud de gente subía por el hilo detrás de él buscando también su liberación. El pánico se apoderó de Kantaka:
-Esta cuerda no aguantará tanto peso y por culpa de todos ellos acabaremos todos en el infierno -dijo.
Y continuó pensando:
-Sería mejor que todos cayeran de nuevo en el infierno y me pudiera así liberar de su peso. ¿Por qué me han tenido que seguir?.
En aquel momento preciso el hilo cedió exactamente a nivel de las manos de Kantaka, y todos cayeron nuevamente en las profundidades tenebrosas del lago.

Buda miró entristecido hacia abajo. Y es que nadie puede salvarse solo, prescindiendo de los demás.

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