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divendres, 14 de novembre de 2014

“Nos encanta ir de víctimas” . Annie Marquier. La Contra de La Vanguardia

Annie Marquier. Desarrolladora De La Persona

Tengo 60 años. Nací en Toulouse y vivo en Canadá. Estoy licenciada en Exactas y tengo la carrera de Órgano y Canto. Estoy divorciada y tengo una hija: Verónica de 22 años. No creo en la política. Creo en la conciencia. Dirijo un instituto en Canadá para el desarrollo personal. He publicado “El poder de elegir” y “La libertad de ser” (Luciérnaga)

F Á C I L
Para la mayoría de los filósofos y antropólogos, los seres humanos estamos todavía en pañales. Un hecho fundamental marca la diferencia entre esa pubertad eterna y la madurez: sabernos responsables de nuestro propio viaje. Esta matemática fue una niña precoz que empezó muy pronto a hacerse preguntas y lleva ya medio siglo respondiéndose, aunque nadie lo diría. No es un gurú de la autoayuda al uso. Su fuerza radica en su capacidad de presentar con claridad los mecanismos básicos que sostienen el comportamiento humano, los problemas que de ellos se derivan y su lógica resolución que, aunque parece evidente, siempre se nos escapa.
Conocerse, aceptarse y abrirse; darle nombre a los miedos y valorar la vida es un camino que ella hace sencillo

Por qué estudió usted Exactas?
–En mi familia las relaciones eran excelentes, mis padres estaban muy enamorados y querían mucho a sus hijos.

–¿Y?
–La guerra estaba ahí, fuera de casa, y era terrible. No podía entender cómo los humanos podían ser tan buenos y tan malos. Desde entonces fui buscando respuestas y pensé que las Ciencias Exactas me aclararían cómo pensamos y me harían más inteligente.

–¿Halló respuestas en las matemáticas?
–Sí: el rigor de pensamiento, la objetividad, la reflexión y el discernimiento.

–Y decidió ser profesora.
–Después de 4 años dando clases en la Sorbona de París quise cambiar de país y me enviaron a Canadá; allí pedí una excedencia para estudiar música. Desde niña toco el órgano clásico y quería perfeccionarme.

–Le gusta estudiar, ¿eh?
–Sí. Dabas clase de música en la universidad de Montreal y estudiaba yoga y disciplinas orientales.Pero como necesito pruebas me fui un año a India con el que fue mi marido durante 30 años, otro matemático.

–¿Qué pasó en India?
–Viví seis meses en el sur ayudando a construir una ciudad nueva basada en las enseñanza de Shri Aurovindo, un maestro espiritual hinduista moderno.

–¿Qué aprendió?
–El poder de la meditación, el silencio y la contemplación; la vida en comunidad y el ideal de una vida nueva. Luego me encontré con otro maestro espiritual: Krishnamurti, al que había conocido en Nueva York. Con él aprendí cómo funciona nuestra mente.

–¿Y cómo funciona?
Se compone de dos partes: una muy activa, el mental inferior, y otra muy silenciosa, el mental superior, que está en contacto con la esencia de nuestro ser. El trabajo que debemos hacer si queremos estar en paz con nosotros y con los otros es controlar el mental inferior y vivir a partir del mental superior.

–Déme más pistas.
Lo que hace que estemos constantemente dando vueltas a las cosas sin control, son los recuerdos del pasado que no fueron bien asimilados: memoria de tensiones tanto físicas como psicológicas. Esos recuerdos condicionan nuestra manera de pensar. Si se trabaja para liberarse de ellos, se tiene más acceso a la mente superior.

–¿Adónde fue después de India?
–A Estados Unidos para aprender psicología transpersonal, que estudia al ser humano desde el punto de vista físico, emocional, mental y transpersonal, que es el potencial inherente al ser humano.

–¿Y en qué consiste?
Si uno mira dentro de sí ve que tiene pensamientos, sentimientos y emociones, pero hay algo más: eso que desde hace milenios los seres humanos tratan de encontrar.

–¿Y con todo ese material decidió crear el instituto para el desarrollo de la persona?
–Sí, empecé por una pequeña clase con la intención de ayudar a la gente a que se conozca mejor, porque es la única manera de manejar la personalidad. Pretendo dar herramientas a las personas para que se sientan más a gusto consigo mismas y con el mundo.

–Déme la primera herramienta...
–Trabajar sobre los recuerdos, tomar conciencia de ellos y deshacerlos, desmenuzarlos.
Tenemos recuerdos olvidados, cosas que nos impactaron y que nos han condicionado negativamente.

–Más herramientas...
–Cuando se han deshecho esos nudos, la energía circula libremente por tu cuerpo y a partir de ahí se puede empezar a crear.

–¿Todos tenemos esa potencialidad?
Sí, todos poseemos un potencial extraordinario y lo que nos impide expresar esas cualidades en la vida diaria es esa falta de dominio sobre los pensamientos y las emociones; hay que armonizarlos.

–¿Y qué nos lo impide?
Hay un comportamiento que es muy destructor para uno mismo y para los otros: el victimismo. Nos instalamos en el “pobre de mí, no puedo hacer nada, no es culpa mía...”.

–¿Y cómo se sale de ahí?
–Cambiando la forma de ver la vida. Si hay algo que no funciona, que no nos gusta, en lugar de gemir hay que pensar que lo que determina la vida no es lo que sucede, si no lo que elegimos hacer con eso que sucede.

–Hay cosas que se repiten en la vida y no dependen objetivamente de uno mismo.
–Cuando una persona crea y recrea la misma situación es porque hay algo dentro de él que le obliga a actuar de esa manera hasta que deshace ese nudo. Cuando lo deshaces, la situación cambia. Tenemos la posibilidad de vivir felices y libres haciendo el trabajo de conocer y dominar nuestra conciencia.

–Dénos un consejo...
–Encontrar unos minutos cada día para escucharse y hablar con uno mismo.¿Otro?

–Sí.
Escuchar a los otros antes de hablar es la única manera de comprender lo que hacen.

–Más.
Cultivar el pensamiento de que uno dentro de sí tiene toda la fuerza y todo el poder de crear su vida como él quiera. El poder del pensamiento es fortísimo y el solo hecho de pensarlo va a reactivar ese poder.¿Otro?

–Vale.
Haga todo lo que quiera hacer con amor. Cultive el amor sin condiciones.

Estoy convencida de que preocuparse en exceso de uno mismo envejece...
–Estoy de acuerdo. Hay que aprender a dominar las propias emociones para poder ocuparse de lo demás y de los demás.



3 comentaris:

  1. Preciosa entrevista!! cuanta sabiduria nos deja ésta mujer en sus libros.
    Muy interesante el blog, me verás a menudo por aquí, saludos!

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  2. Muchas gracias, genial Annie Marquier. Te agradezco tus palabras y espero que te sigas pasando por este espacio si lo ves interesante.

    Un abrazo!

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  3. Muchas gracias por subir esta entrevista. Me ayudaste a conocer a Annie Marquier y su hermoso trabajo!
    Saludos,

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