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diumenge, 16 de juny de 2013

10 PASOS HACIA LA IGUALDAD. Juan José Ruiz.

Las siguientes prácticas te conducirán hacia una clave del bienestar: darse cuenta de que no vivimos para competir, sino para construir un mundo común.
Para transformar los sentimientos de inferioridad o superioridad en una actitud más equilibrada, deberemos incrementar nuestra actividad de cooperación con los demás, es decir, cultivar el llamado "sentimiento de comunidad". Los siguientes consejos te ayudarán a conseguirlo.

1 OLVIDA EL PASADO
Darle vueltas a nuestros errores pasados, sin hacer nada por mejorar el presente, sólo nos sirve de excusa para evitar el esfuerzo y la responsabilidad del cambio. Puede que las oportunidades perdidas ya no se puedan recuperar, como terminar una carrera universitaria, pero puedes hacer algo para mejorar tu nivel cultural y profesional, como hacer un curso de alguna materia que te interese. La próxima vez que te sorprendas lamentándote del pasado, imagina qué estarías haciendo en ese momento si no estuvieras tan triste.

2 PERDONA Y PERDÓNATE
El perdón no es una actitud muy popular en nuestra sociedad individualista y materialista. Sin embargo, como seres humanos, nos equivocamos con frecuencia. Culparnos a nosotros o a los demás sin hacer nada más suele ser también una excusa para no cambiar. Si hemos cometido errores, debemos admitirlos y enmendarlos en la medida de lo posible y ofrecernos a arreglar el daño causado. Es cierto que en algunos casos el daño es irreparable -como, por ejem-plo, una imprudencia al volante-y eso nos enfrenta a una responsabilidad. Pero inclu­so en ese caso podemos ser más pruden­tes en el futuro o ayudar a los demás a que lo sean. Perdonamos y perdonar no sólo es un acto de conciencia; conlleva reparar y mejorar activamente.

3 ANTE TODO, RESPETO
Es necesario respetamos a nosotros mismos y respetar a los demás. El desprecio hacia otras personas suele derivar de una falta de respeto hacia uno mismo, de un fuerte com­plejo de inferioridad. Rebajar a los otros por su aspecto, raza o condición suele ser una manera artificial de encumbrarnos y ta­par nuestras deficiencias. Está bien que de­fiendas tus derechos cuando los sientas vul­nerados, pero respetando siempre la digni­dad ajena. Si corriges a alguien, hazlo con un toque de humor más que con hostilidad, respetando las diferencias de opinión, aun­que creas llevar la razón. Busca la concilia­ción antes que triunfar en las disputas. Y, sobre todo, no te compares. Siempre encon­trarás a alguien que sea más famoso, más rico o más inteligente. Limítate a superarte a ti mismo y a mantener relaciones más ar­mónicas con los demás.

4 HAZ LAS COSAS BIEN
Hacer nuestras tareas lo mejor posible sue­le reportar mayor satisfacción que buscar aparentar quedar bien. El aparentar nos ata al miedo al rechazo y al qué dirán. Hacer­lo lo mejor posible puede significar cosas distintas en cada ocasión. Por ejemplo, es­cuchar atentamente la opinión de los ve­cinos en una reunión, divertirte con tus hi­jos y olvidarte del tiempo, o tener el valor de decirle que no a un amigo que te pide algo inadecuado. Lo importante es orien­tarte por el bien de quienes se relacionan contigo, sin perder tu dignidad.

5 INDAGA SOBRE LOS CONFLICTOS
No siempre actuamos por motivos hones­tos. A veces, interiormente, buscamos sen­timos superiores, controlar, quedar bien o evitar cualquier incomodidad. Cuando en nuestras relaciones aparecen frecuentemen­te conflictos y malentendidos, casi seguro que estamos actuando por motivos ocultos. Un primer paso para averiguar esas razo­nes es preguntar al otro cómo se siente con nuestras acciones en esas relaciones con­flictivas, qué rol le hacemos desempeñar. >

6 DESCUBRE TUS MOTIVOS OCULTOS
Una vez hallado cómo se sienten los demás contigo, podrás definir qué motivos ocultos te mueven. Por ejemplo, si los otros suelen protestar de tus actos, se enfadan y se ofen­den, tu motivo oculto será la superioridad. Si los otros se sienten manipulados y tratan de huir de ti, tu prioridad secreta es el con­trol. Si el otro se muestra molesto y con sen­sación de que eres un pesado, puede que tu objetivo oculto sea el agradar. Si se mues­tran agobiados o sobrecargados de tareas por tu conducta, puede que ocultamente busques la comodidad.

7 DEFINE NUEVAS PRIORIDADES
Sea cual sea el motivo oculto que hayas des­cubierto, es deseable que mejores tus rela­ciones con los demás y definas nuevas prio­ridades. Por ejemplo, puedes aumentar tu rendimiento buscando más la colaboración que la superioridad; dejar que los otros par­ticipen en las decisiones sin pretender con­trolarlos; sentirte orgulloso de tus éxitos in­teresándote por la vida de los demás o dedicar un tiempo diario a ayudar.

8 CUIDA DE LOS QUE TE RODEAN
El sentimiento de comunidad implica sen­tirse en comunicación y cooperar con las personas que nos rodean. Conlleva poner en práctica cuatro actividades o actitudes: la empatía -ponernos mental y emocional­mente en el lugar de los otros-; el sentimien­to de pertenencia -sentirnos parte de un grupo, familia o comunidad, pero respetan­do a los de otras comunidades-; la coopera­ción -con tu pareja, con tus compañeros de trabajo, con tus amigos y familiares-; y la solidaridad -compartir y comprometerse con los problemas de los más desfavoreci­dos-. Vivir una vida plena implica cultivar el sentimiento de comunidad.

9 ENCAUZA LAS EMOCIONES
Existen dos grandes grupos de sentimien­tos que favorecen o empeoran nuestra re­lación con las personas: las emociones "con­juntivas", que nos unen a otros, como el cariño, la alegría y la simpatía; y las emo­ciones "disyuntivas", como la ira, la depre­sión, la preocupación y el temor, que nos separan de los demás, aunque a veces pue­den ser expresiones ocultas o inconscien­tes para llamar la atención, vengarnos, mo­lestar o controlar. Las emociones disyuntivas suelen tener un carácter intenso y es im-portante encauzarlas. Para ello, cuando sientas este tipo de emociones, pregúnta­te: ¿cuál parece ser la finalidad de estas emo­ciones cuando las tengo? ¿Esto me ayuda a largo plazo? ¿Cómo puedo contribuir a me­jorar la relación en la que se enmarcan? Si me respondo que la culpa es exclusiva del otro y que yo reacciono tan sólo a su pro­vocación, casi seguro que estoy evadiendo mi responsabilidad.

10 APRENDE A COOPERAR
Además de averiguar tus motivos ocultos o inconscientes observando cómo se sienten y reaccionan otras personas ante tu con­ducta -recuerda que no siempre somos tan honestos como decimos-, tienes una estra­tegia poderosa en tus manos para afron­tar los conflictos: la cooperación. No basta con tener habilidades sociales -aunque son, sin duda, de mucha ayuda-, es importante emplearlas de manera cooperadora.
Puedes preguntarte a ti mismo: ¿cómo es­toy contribuyendo con mi trabajo al bienes­tar común? Por humilde que parezca, todos los trabajos son necesarios para mante­ner el funcionamiento social. Recuerda lo que pasa, por ejemplo, cuando no funciona el servicio de recogida de basuras.
Y luego: en esa actividad ¿cómo coope­ro con mis compañeros? ¿Cómo coopero con mi pareja en actividades como la edu­cación de los hijos, las tareas domésticas, la resolución de los problemas de conviven­cia? Y, por último, ¿en qué y cómo coopero con mis vecinos, amigos, comunidad?
Concluyendo, podemos decir que tienes dos salidas generales para manejar tus sen­timientos de inferioridad. Una vía inade­cuada, que consiste en buscar la gloria, el poder, el estrellato, la admiración o la eva­sión de las dificultades de manera egocén­trica, sin importarte los demás, y una vía óptima, que se basa en desarrollar tu sen­timiento de comunidad.
Y ese sentimiento comunitario, que te per­mitirá sentirte más aceptado y más feliz, se refuerza cooperando con otras personas en las tareas de la vida, el trabajo, la pareja, los amigos... y la búsqueda en común del sen­tido de la vida. Cuando pasen los años y eches la vista atrás, puedes preguntarte: ¿qué sentido ha tenido mi vida?, ¿he bus­cado ser más que otros o he contribuido a enriquecer la vida de los demás?

JUAN JOSÉ RUIZ, PSICÓLOGO CLÍNICO. COAUTOR DE ESTILOS DE VIDA (ED. PAIDÓS)


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