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divendres, 3 d’abril de 2015

"A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo". Frases para cambiar vidas.

Autor: Jean De La Fontaine.
"No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque el hecho de creer que los puntos se conectarán luego, en el camino, te dará la confianza de seguir a tu corazón, incluso cuando te conduzca fuera del camino trillado, y eso hará toda la diferencia." (Steve Jobs)
Este texto introductorio del desaparecido genio de Apple, es perfecto para intentar (solo intentar) comprender, el porqué hay cosas que tan solo después de transcurrido un tiempo, somos capaces de descifrar.
No, no es posible conectar los puntos hacia adelante. Solo podemos confiar en que la manera con que la vida resuelve algunas de nuestras cuitas, será siempre favorable a nuestros intereses. Habrá que tener fe, y seguir ese nuevo rastro que la vida no está ofreciendo disfrazado de inoportuna desgracia o temporal desventura y pensar que rara vez terminamos donde queríamos exactamente ir, pero casi siempre terminamos donde debemos estar.
"Todo está determinado, el principio, así como el fin, por fuerzas sobre las cuales no tenemos control. Se determina para el insecto, así como para la estrella. Los seres humanos, vegetales, o polvo cósmico, todos bailamos con una melodía misteriosa, entonada en la distancia por un invisible flautista." (Albert Einstein)
Valga la siguiente historia, vinculada a la leyenda del Titanic, para descifrar el mensaje de estas palabras de Einstein. No oiremos la melodía, pero el invisible flautista nos lleva y nos trae...

¿Tragedia o bendición?
La escocesa familia Clark tuvo un sueño. Clark y su esposa trabajaron durante años e hicieron planes para  viajar y emprender una nueva vida para sus nueve hijos y para sí mismos en los Estados Unidos. Les había llevado años ahorrar el dinero suficiente para el viaje, pero, por fin, ya habían conseguido pasaportes y reservas para toda la familia en un nuevo buque maravilloso que partía rumbo a América y llamado 'Titanic'.
La familia entera vivía el momento del inicio de su aventura llenos de anticipación y entusiasmo por su futura nueva vida. Sin embargo, siete días antes de su partida, el hijo menor fue mordido por un perro. El médico curó al niño, pero colgó una hoja amarilla, a modo de aviso, en la puerta de los Clark advirtiendo de la posibilidad de que el niño y la familia contrajeran la rabia, y para prevenir tal contingencia serían puestos en cuarentena durante catorce días.
Los sueños de la familia se desvanecieron. Ya no podrían hacer el viaje a Estados Unidos tal y como habían planeado. El padre, lleno de decepción y de ira, pisoteó los billetes y los pasaportes, lloró decepcionado y maldijo a su hijo y a Dios por su desgracia.
Cinco días más tarde la trágica noticia se propagó por toda Escocia: el poderoso 'Titanic' se había hundido. El barco insumergible había naufragado, acabando con cientos de vidas. La familia Clark debía de haber viajado en ese barco, pero como consecuencia de la mordedura del perro se vieron obligados a permanecer en Escocia.
Cuando el Sr. Clark escuchó la noticia, se abrazó a su hijo y le dio las gracias por salvar a la familia. A continuación, dio las gracias a Dios por salvar su vida y por convertir lo que él había sentido como una tragedia, en una bendición.
"Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas
ni se convertirían en espíritu, si no chocaran con el destino,
esa vieja roca muda." (Friedrich Hölderlin)

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