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dilluns, 20 d’abril de 2015

EPICURO. Àlex Rovira.

Atomismo y hedonismo racional son dos de los conceptos que le debemos a la doctrina filosófica del griego Epicuro de Samos (341 a.C.-270 a.C.), el epicureísmo.
Sus padres, un maestro de escuela y una adivina, eran pobres, aunque Epicuro pudo estudiar en varias ciudades con maestros como Demócrito, hasta fundar su propia escuela de filosofía en Atenas, llamada “Jardín”. Para él, la búsqueda de un placer prudente y la huida racional del dolor son la base de la existencia, y reniega del determinismo, del destino, diciendo que la naturaleza está regida por el azar, dentro del que podemos encontrar la libertad.
Desde esta perspectiva, también criticó el poder absoluto de los mitos religiosos, para dar más peso a la decisión de la persona de buscar la ataraxia, o un estado de bienestar del cuerpo y el alma, frente al dolor o miedo (a los dioses, a la muerte, al dolor mismo y al fracaso en la búsqueda del bien). La lucha contra los miedos es una parte muy importante del epicureísmo.
Epicuro aborda el placer desde la inteligencia y la moderación: descarta ir al extremo del exceso o la privación pues conllevan dolor en un futuro. El conocimiento y el cuidado nos sirven de herramientas para encontrar la felicidad.
Conocemos estas ideas gracias a la obra “De rerum Natura” de Lucrecio y a apenas tres cartas (a Heródoto, Pitocles y Meneceo, respectivamente) y las Máximas Capitales que apenas se conservan de un grueso de 300 obras que Diógenes Laercio afirma que Epicuro elaboró. Profundizó en la Gnoseología o lo que es verdadero y falso de la realidad; en la Física, respecto a la naturaleza; y en la Ética. Os invito a conocerle a través de algunas citas:
La ausencia de turbación y de dolor son placeres estables; en cambio, el goce y la alegría resultan placeres en movimiento por su vivacidad. Cuando decimos entonces, que el placer es un fin, no nos referimos a los placeres de los inmoderados, sino en hallarnos libres de sufrimientos del cuerpo y de turbación del alma.
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.
El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aun envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente al porvenir.
El hombre es rico desde que se ha familiarizado con la escasez.
El más grande fruto de la justicia es la serenidad del alma.
El permanecer oculto no sirve de nada al pecador; pues aunque consiga encontrar un buen escondrijo le falta la confianza.
Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.
Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día.
Retírate dentro de ti mismo, sobre todo cuando necesites compañía.
Os deseo una feliz semana,

Álex Rovira


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