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dijous, 19 de febrer de 2015

"Persigue tus sueños". Ignacio Novo Bueno

Cuenta una vieja y entrañable fábula que un pequeño gusano caminaba un buen día en mitad del bosque en dirección al sol.
Muy cerca del camino que seguía se encontraba un escarabajo:
- ¿Hacia dónde te diriges?, le preguntó.
Sin dejar de caminar la oruga contestó:
- Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña admiraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.
Sorprendido por tan temeraria respuesta, el escarabajo le dijo:
-¡Debes estar loco! ¿Cómo podrías llegar hasta aquel lugar tan remoto? !Tú, una simple oruga!. Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable. ¿No te das cuenta?
Pero el gusano, que no había parado de andar, ya se encontraba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaban de moverse inquietos y no paraban de avanzar ni un solo momento.
De pronto se oyó la voz de una araña:
-¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?
Sudando ya mucho por aquel entonces, debido al esfuerzo, el gusano le dijo jadeante:
- Tuve un sueño y deseo realizarlo. Subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.
La araña no pudo aguantar la risa, soltó una sonora carcajada y dijo:
- Ni yo, con mis patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.
Y se quedó en el suelo descompuesta de la risa mientras la oruga continuaba su camino.
Del mismo modo, el grillo, el topo, la rana y la flor aconsejaron al gusano desistir de su sueño.
-¡No lo lograras jamás!, le dijeron todos unánimemente, pero en su interior la oruga sentía un impulso que la obligaba a seguir y a seguir...
Y ya, a punto de culminar el día, agotado, sin fuerzas y a punto de morir, el gusano decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar:
- Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle acudieron por días a contemplar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del bosque. Había construido con su tumba un monumento a la insensatez. Ante ellos, y para aviso de todos los futuros soñadores,reposaba para siempre aquel que quiso cumplir un sueño insensato.
Pero tiempo después, una mañana en la que el sol brillaba de manera especial, todos los animales congregados en torno a aquel lugar (que se había convertido en lugar de peregrinación), se quedaron atónitos ante lo que vieron: aquella concha dura en forma de huevo y que había sido el último refugio de la oruga, comenzó a resquebrajarse y con asombro fueron advirtiendo cómo de ella iban surgiendo unos ojos y una antena. Poco a poco, como para darles tiempo a reponerse del impacto, fueron apareciendo también unas hermosas alas arco iris de una belleza jamás vista en aquellos lares, y hasta que ya una vez fuera la cabeza, el tórax y el abdomen, pudieron percatarse por completo del milagro: ¡Es una mariposa, exclamaron todos!

No hubo nada más que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño; aquel sueño imposible por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a renacer.


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