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dijous, 5 de març de 2015

“LO QUE DIGAS SERÁ HECHO, OJO CON LO QUE DICES”. José Luis Parise. La Contra de la Vanguardia

José Luis Parise, psicólogo y psicoanalista, estudioso de los caminos iniciáticos.

Tengo 49 años. Nací y vivo en Buenos Aires. Me he casado tras 20 años de relación y tengo dos hijos de 4 y 2 años. El cambio de era está ligado a que el paradigma político deje de tener tanto poder sobre la humanidad. Cada uno de nosotros creamos nuestra realidad.

Abracadabra
Tras años de psicoanálisis y de estudio de las diferentes culturas iniciáticas, se fue en busca de la práctica. Asegura que es el único investigador que ha tenido el privilegio de formarse con los indios q'eros, herederos de la sabiduría inca. Dice que somos magos y que para poner en marcha nuestra magia debemos seguir el mapa que tienen en común las diferentes culturas. Es un placer oírle interpretar y relacionar pasajes del Vedanta, los Evangelios o los textos sufíes y desgranar la etimología de palabras esenciales. Tiene publicados varios libros (Casualizar: los once pasos de la magia; El otro camino; Lluvia seca) y ofrece cursos y conferencias (edipo.org).

Cuál es la pregunta más importante que se ha hecho?
Los iniciados, los que lograron elevar el techo de la humanidad (Buda, Cristo, Lao Tse, Viracocha, Confucio, Sócrates), ¿nacieron con un potencial superior o lo alcanzaron siguiendo un camino?

Buena pregunta.
Leí todos los libros sagrados y viajé en busca de culturas iniciáticas: mayas, incas, aztecas, egipcios, zen..., para encontrarme con los guardianes de la sabiduría.

¿Y?
Todos me dijeron que el estado humano está para ser trascendido. Casarse, tener hijos y un trabajo sólo es el escenario. Y todos han bebido de un mismo manantial original.

¿En qué coinciden?
Hay cuatro principios (cada uno con sus cuatro pasos) que cada cultura ha llamado de forma distinta. Al primero yo lo he llamado: guerrero, mercader, sacerdote y mago.

¿Camino iniciático?
Sí. El guerrero lucha contra sí mismo, es la introspección. Después aprendes a negociar con la realidad, contigo mismo y con los demás (mercader). Luego se borran las barreras entre dentro y fuera (sacerdote), y la suma de los tres da el mago.

¿El segundo principio?
Trata de la jerarquía de planos del universo. No se puede trabajar desde lo físico para lograr algo físico. Lo físico está regido desde lo energético, y lo energético desde lo psíquico. El universo es mental.

Tercer principio.
Jerarquías de preguntas. Las preguntas no pueden ser caóticas, deben estar hechas en un orden si no quieres tropezar en ellas.

¿Qué preguntas?
Para conseguir algo en la vida la primera pregunta del occidental es cómo, y si no hallamos respuesta cerramos el tema: “No se cómo hacerlo”. Pero hay dos preguntas antes que si respondes el sufismo dice que el universo te premia, del cómo ya no tienes que ocuparte tú.

Me está intrigando.
Primera pregunta: ¿desde dónde vas a hacerlo?, ¿desde qué paradigma? Si vas a hacer algo desde un paradigma que te dice que no se puede, no podrás. Entonces no renuncies, cambia el paradigma.

Ilumíneme.
No se trata de lo que tienes que alcanzar sino de lo que tienes que vaciarte. Hay algo que te obstaculiza a nivel mental y que no te permite alcanzar el resultado que quieres. Pero para saber desde dónde, necesitas saber adónde te diriges. ¿Adónde se dirige un occidental cuando quiere lograr algo?

¿...?
Preparación, esfuerzo, estudio y trabajo. Los chamanes no conocen esos cuatro verbos, prefieren otros.

A saber...
Hay que aprender a polarizar la realidad, es decir, que todas tus fuerzas se dirijan de manera unificada a tu objetivo. Pero el ser humano trabaja con fuerzas divididas (quiero pero no debo, voy o no voy).

Más verbos.
Nombra la realidad que quieres. Tercer verbo: siente lo que quieres. Cuarto: entrama lo que quieres, aprende a leer señales que te dicen si estás en el camino correcto para conseguir lo que quieres. Quinto: evalúa lo que quieres.

¿Qué significa eso?
Hay cuatro estados de la mente que son cárceles: estado de lo posible, de lo imposible, de lo contingente (“a veces me sale y a veces no”) y de lo necesario (“necesito esto”). Evaluar significa ver en qué estado estás para encontrar la puerta de salida.

Sexto:
Cuando sabes adónde te diriges, debes aprender a trabajar con tu energía –que es lo contrario al esfuerzo– para alcanzarlo. El séptimo verbo es casualizar, aprender a generar casualidades: si logras soñar tu realidad la logras realizar.

¿En sentido onírico o imaginativo?
No divida su energía: en ambos. En tus sueños está lo que vas a lograr. Hay que aprender a entrar en los sueños. Octavo: aprender a negociar con la realidad y negociar la realidad. Esto se aprende en las escuelas samuráis. Noveno: aprender a sexualizar la realidad, penetras donde quieres penetrar.

¿Alguna idea?
Sutil significa penetrante. Décimo: realizar la realidad. En las culturas iniciáticas la realidad no existe como algo previo, es algo que crear. Lo denso es el hijo bobo de lo sutil.

Tercer principio.
Jerarquía de preguntas: desde dónde, adónde y por dónde. Del cómo se ocupa el universo. Tú no sabes cómo se van a generar esas casualidades que te van abriendo las puertas de tu objetivo, tienes que estar atento. Eso te obliga a una presencia absoluta y, de paso, la vida se vuelve divertida.

Cuarto principio.
La realidad se genera de dentro afuera y de lo sutil a lo denso.

¿Cuáles son las trampas del camino?
Hay que poner mucha atención en lo que decimos porque ahí están los desvíos que luego encontraremos en la realidad. La realidad se inicia en la palabra. Lo que digas será hecho, ojo con lo que dices.

Qué responsabilidad.
Si dices “mañana voy a ir a buscar trabajo” el objetivo es buscar, no encontrar. Se trata de un estado de presencia superior. La realidad con la que chocamos viene de dentro.


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