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dimecres, 20 de novembre de 2013

"El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos". Frases para cambiar vidas.

Autor: Epicteto
Epicteto fue un filósofo estoico nacido en el año 50 cerca de Hierápolis de Frigia, la ciudad de la diosa Cibeles, «ruidosa, de ritos orgiásticos y llena de vapores sagrados». Se desconoce cuándo y cómo fue llevado como esclavo a Roma. Otro filósofo estoico, Musonio Rufo, ejerció en Epicteto una impresión indeleble y convirtió al esclavo en una especie de misionero del estoicismo. La mejor aristocracia de la época de Nerón y que vivió los peores momentos de terror del sátrapa romano, profesó el estoicismo, no en vano la definición de estoico es: fuerte y sereno ante la desgracia... y mucha serenidad y fuerza debieron de desarrollar los ciudadanos de Roma para soportar los catorce años que ejerció Nerón como emperador.
Hasta donde se sabe, Epicteto no dejó obra escrita, pero de sus enseñanzas se conservan un Enchiridion (γχειρίδιον) o 'Manual', y en unos Discursos (Διατριβαί) editados por su discípulo Flavio Arriano y del cual extraigo algunas citas más abajo.
Epicteto se trasladó a Nicópolis, en el noroeste griego, donde abrió su propia escuela, a la que llegaron un gran número de patricios romanos. Entre ellos se hallaba el antes mencionado Flavio Arriano, que llegaría a ser un respetado historiador bajo el imperio de Adriano y que fue el encargado de conservar y transmitir al futuro el texto de las enseñanzas de su maestro. La fama de Epícteto fue grande, mereciendo —según Orígenes— más respeto en vida del que había gozado Platón.
Las enseñanzas de Epícteto tenían su base en las obras de los antiguos estoicos; se sabe que se aplicó a las tres ramas de la filosofía: lógica, física y ética. Sin embargo, los textos que se conservan tratan casi exclusivamente de ética. Según ellos, el papel del filósofo y maestro estoico consistiría en vivir y predicar la vida contemplativa, centrada en la noción de eudaimonía ('plenitud del ser, felicidad').
Epícteto, más que un filósofo, fue un moralista, volcado más en la práctica que en la teoría y pensaba, por ejemplo, que donde el hombre debía probar su valía era en la vida cotidiana, en el contraste con la realidad.
El Enquiridión o Manual de Epicteto, obra también de Flavio Arriano, es una colección de máximas y de enseñanzas morales. Partiendo de la libertad como bien supremo, Epicteto distingue entre las cosas que dependen de nosotros y, por ello, son libres (juicio, intelecto, inclinación, deseo, aversión) de aquellas otras que no dependen de nosotros (cuerpo, salud, fortuna, riqueza, honores) y por ello son esclavas.

Estos son algunos breves extractos de este Manual...
«Acuérdate, pues, que si juzgas por libre y tuyo lo que de su naturaleza es servil y sujeto al poder ajeno, hallaras muy grandes inconvenientes, y te veras confuso en todos tus designios y expuesto a mil molestias, y al fin acusarás a los dioses y a los hombres de tu infortunio. Y si, al contrario, creyeres ser tuyo solamente lo que de verdad te pertenece, y supieres considerar como externo o extranjero lo que en efecto lo es, cierto que nada será capaz ni bastante para desviarte de lo que te hayas propuesto hacer; que no emprenderás cosa alguna que te pese; que no acusaras a nadie, ni murmuraras; que ninguno te ofenderá; que no tendrás enemigos, ni padecerás jamás un mínimo desplacer.»
«Si quieres ser dichoso, nunca repugnes a lo que no depende de ti; mas transfiere tu odio contra lo que resiste a la naturaleza de las cosas que dependen de tu voluntad. Además de esto, no desees por ahora nada con pasión; porque si deseas cosas que no dependen de ti, es imposible que no te veas frustrado. Y si deseas las que de ti dependen, advierte que no estás bastante instruido de lo que es necesario para desearlas honestamente. Por lo cual, si quieres hacer bien, acércate a ellas de manera que puedas retirarte cuando quieras. Pero todo esto se ha de hacer con medida y discreción.»
«Acuérdate que debes comportarte en la vida como en un banquete. Si se pone algún plato delante de ti, puedes meter la mano y tomar honestamente tu parte; si sólo pasa por delante de ti, guárdate bien de detenerlo o de meter la mano en él temerariamente: antes, espera apacible a que vuelva a ti. Lo mismo debes hacer para con tu mujer, tus hijos, las dignidades, las riquezas y todas las otras cosas de este género. Porque por este medio te harás merecedor de comer a la mesa de los dioses. Empero, si eres tan generoso que rehúses también lo que te presentan, no solamente serás digno de comer a la mesa de los dioses, sino que merecerás tener parte en su poder.»
«El verdadero medio de no estar sujeto a turbación es considerar las cosas que son de nuestro gusto o amamos, como ellas son en si mismas. Haz de comenzar el examen por las que importan menos. Por ejemplo: cuando manejas una olla de barro, piensa que es una olla de tierra la que manejas, y que puede quebrarse fácilmente. Porque, habiendo hecho esta reflexión, si acaso se quebrare, no te causara alteración. Asimismo, si amas a tu hijo o tu mujer, acuérdate que es mortal lo que amas, y por este medio te libraras del impensado sobresalto cuando la muerte te los arrebate.»
«Nunca pidas que las cosas se hagan como quieres; mas procura quererlas como ellas se hacen. Por este medio todo te sucederá como lo deseas y serás feliz.»


Para Epicteto una vida feliz y una vida virtuosa eran lo mismo. La felicidad y la plenitud personal son las consecuencias naturales de hacer lo que es correcto...

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