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dimarts, 27 d’agost de 2013

'Vivimos en una sociedad en la que estar sin pareja no está bien visto'. Silvia Congost.

A través de su manual Cuando amar demasiado es depender, Silvia Congost, ayuda a entender lo que es la dependencia emocional y cómo afrontarla. Reconoce que se trata de un duro proceso por fases en el que, lo más complicado es tomar conciencia del problema que se tiene y la magnitud de las consecuencias. Una vez identificado el problema, es necesario pasar a la acción y apostar por nosotros mismos, tener una gran fuerza de voluntad hasta conseguir aprender a vivir alejados de esa persona.

Si tuviera que definir la dependencia emocional,¿cómo se lo explicaría a aquellas personas que nunca han oído hablar de ella?
La dependencia emocional es la incapacidad de renunciar a una relación de pareja, en aquellos casos en los que es completamente necesario hacerlo. Estaríamos hablando de situaciones en las que hay maltrato psicológico o físico, otras en las que ya no hay amor (aunque a menudo nos cuesta reconocerlo porque lo llamamos amor pero lo confundimos con la dependencia), otras en las que simplemente nuestros valores no coinciden y vemos la vida de diferente manera o porque sentimos que junto al otro no estamos viviendo la vida que queremos vivir.

¿Cómo llegó a usted el interés por esta rama de la psicología?
Fue a raíz de vivir en primera persona una relación con dependencia emocional. Al principio no sabía lo que me estaba sucediendo. Solo sentía que no era capaz de dejar a mi pareja, a pesar de ver que no me hacía feliz ni era lo que yo estaba buscando. No veíamos la vida de la misma manera, no teníamos los mismos propósitos y valorábamos cosas diferentes. En aquel entonces, nadie me había hablado jamás de la dependencia emocional, ni siquiera mientras estudiaba la carrera de psicología. Con el tiempo, comprendí que era una adicción como cualquier otra, y que igual que las demás se puede superar con unas pautas concretas y unas herramientas determinadas. Al final, entendí que éste era mi camino y que debía ayudar a las personas que se sentían atrapadas como yo lo hice. Sentía la necesidad de hacerles saber que hay salida y que pueden recuperarse a sí mismos y a su vida.
“La dependencia emocional se puede superar con unas pautas concretas y unas herramientas determinadas”

¿Existe un perfil concreto de personas que sufren dependencia?
Hay dos características que cuando hay dependencia emocional siempre están: una baja autoestima y el miedo a quedarnos solos. Si sentimos que no somos valiosos ni importantes y que nadie va a querer estar con nosotros, al encontrarnos con alguien que nos elige (independientemente de si nos gusta o no), toda nuestra vida cobra sentido y generamos un pánico terrible a perderle. Creemos que si le perdemos no podremos seguir con nuestra vida y nadie más nos va a elegir de nuevo (debido a lo poco que creemos que valemos).

En su libro apunta que un 90% de sus pacientes son mujeres, ¿tienen miedo los hombres a acudir a un psicólogo, o son las mujeres mucho más dependientes de otra persona?
En mi opinión, la dependencia emocional afecta por igual a mujeres que a hombres, lo que ocurre es que hay un porcentaje mayor de mujeres que acuden al psicólogo. Es cierto que a los hombres aún les cuesta bastante, ya sea por una cuestión educacional o por cultura. Aún pesa bastante en nuestra sociedad la idea de que los hombres tienen que mostrarse fuertes y no pueden sufrir según qué situaciones porque serían símbolo de debilidad.

Muchas personas creen que el amor va unido al sufrimiento... ¿si piensan así deberían ir a un terapeuta o psicólogo?
Aquellos que piensan así, sin duda tienen una idea equivocada y muy dañina del amor. Amor y sufrimiento son dos términos que jamás tendían que ir de la mano. Amar no es sufrir, sino todo lo contrario. Amar es sentirse feliz, en sintonía y en constante crecimiento con el otro. Muchos creen que en una relación hay que luchar para que funcione, otro gran error. Si luchamos, sufrimos, porque la lucha no es nada agradable ni placentero y siempre hay heridos. Debemos sentir que a pesar de los contratiempos y las dificultades que habrá, la relación es fácil y fluye de manera sana, sino, no estamos hablando de amor sano.

¿La gente tiene miedo a la soledad?, ¿es por eso que se conforma con la primera persona que muestra interés por ella?
Si, la soledad nos produce pánico. Vivimos en una sociedad en la que estar sin pareja no está bien visto y lo experimentamos desde frustración, nos sentimos perdedores. Entonces entramos en necesidad de encontrar a alguien con quién estar y compartir. De entrada no nos importa tanto como sea el otro, si se fija en nosotros es fantástico. Con el tiempo, ya no lo será tanto porque a la que empecemos a conocerle y ver que no encaja con lo que buscamos, empiezan los problemas: no queremos dejarle por no volver a enfrentarnos a nuestra temida soledad, y de ahí acabamos fácilmente en una dependencia emocional.
"Amor y sufrimiento son dos términos que jamás tendrían que ir de la mano"

Entonces, ¿qué deberíamos hacer para escoger bien a nuestra pareja?
Lo más importante sería conocernos bien a nosotros mismos para poder tener claro lo que buscamos en el otro. La mayoría de veces empezamos las relaciones de pareja sin haber pensado nunca en cómo queremos que sea, en qué características consideramos imprescindibles para que podamos sentirnos bien junto a él/ella. Es como ir a comprar un piso y quedarnos con el primero que nos enseñen, sin pensar en si encaja con nuestras necesidades y con lo que estamos buscando.

¿Se repiten las mismas preguntas en los pacientes cada vez que pisan su consulta por primera vez, o sin embargo, son historias muy distintas?
Las historias, aunque con diferentes escenarios, siempre son muy parecidas: no somos felices con la otra persona pero nos autoengañamos y no queremos aceptarlo de ninguna manera. Creemos que el problema lo tenemos nosotros y al solucionarlo, la relación mejorará de inmediato. Nunca es así. Cuando hay dependencia la relación debe acabar y no hay nada que hacer para salvarla porque ya se hundió hace tiempo. Lo primero que hay que hacer es asumir el problema que tenemos y la gravedad del mismo, solo así tendremos la fuerza de voluntad necesaria para superarlo.

El libro consta de muchos ejemplos e historias de personas que han sufrido dependencia emocional, ¿cuál ha sido la historia que más le ha sorprendido e impactado y que a día de hoy aún recuerda?
Recuerdo muchas pero quizás la que más me impactó fue la historia de un chico que vivía con su mujer, las hijas pequeñas y sus suegros. Le maltrataban psicológicamente hasta el punto de anularlo del todo. Aún así vino a pedirme ayuda. Vivía lejos y hacía 200km cada semana para venir a la consulta. Solo con pensar en dejarla su cuerpo se paralizaba del pánico que esta idea le producía. Sufrió muchísimo. Finalmente cortó la relación y su vida cambió por completo. Es el caso de Joaquín, hablo de él en el libro.

¿Una vez superada la dependencia, cuál es el mayor miedo al que se enfrentan los pacientes? ¿Qué no deberían hacer para volver a su anterior situación?
Voy a responderte lo que Sí deberían hacer. Si hemos hecho el proceso terapéutico adecuado para desengancharnos y comprender todo lo que nos ha sucedido seguramente no volveremos a generar otra relación de dependencia. Debemos pensar en lo que buscamos en el otro, y sobre todo, tener muy claro donde están nuestros límites en la relación, qué es lo que no estamos dispuestos a tolerar ni una sola vez bajo ningún concepto. Solo si tenemos esto muy claro y presente podremos ver con claridad si la persona que estamos conociendo no encaja con lo que esperamos encontrar.

Una persona que sufre dependencia normalmente no es consciente de ello, ¿por qué cree que se animan a pisar una consulta como la suya?
A veces es porque han leído algún artículo y se han sorprendido porque sin esperarlo se han sentido identificados. Vienen con miedo, pero hay algo en su interior que les empuja a pedir ayuda aunque ellos no se planteen dejar la relación. Otras personas, es cierto que vienen porque no se sienten bien pero, en ningún momento se han planteado que su problema está en la relación de pareja. Se han acostumbrado a vivir de esa manera junto al otro (a veces con faltas de respeto, sin comunicarse y sin compartir nada) y les parece tan normal que ni se lo cuestionan. Creen que el problema lo tienen ellos por ser unos insatisfechos y deprimirse con facilidad.

Para terminar, ¿quiénes deberían leer su libro y por qué?

Yo creo que el libro es útil para todos aquellos que quieran aprender una manera más
sana de enfocar el amor y las relaciones de pareja, plantearse dónde están sus límites o definir qué es lo que están buscando realmente. También para aquellos que estén sufriendo dependencia emocional o para los que viven cerca de los que la sufren, para poder identificarlo, comprenderlo y encontrar las herramientas necesarias para salir de ella. Es un libro sencillo, muy claro y fácil de comprender y de aplicar. Es el manual práctico que siempre he pensado que necesitaban las personas que se encuentran en una situación así.

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