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dimarts, 8 d’octubre de 2013

"Las mujeres se saben frágiles y eso las hace fuertes". Mariano Barroso. La Contra de La Vanguardia.

Mariano Barroso, director y guionista de cine y de teatro.
Tengo 53 años. Nací en Barcelona y vivo en Madrid. Divorciado, tengo dos hijos de 7 y 5 años. Estudié cine en Los Ángeles y teatro en Madrid. La clase política trabaja muchas hora; para lo que le interesa: mantenerse en el poder. Soy agnóstico y simpatizo con el budismo.

SIN PRESUNCIÓN
En 1993 estrenó Mí hermano del alma en el festival de Berlín. Empezó con buen pie. Le siguieron mas éxitos como Extasis, series para la televisión estadounidense y teatro (El hombre elefante o Cioser...). El 18 de octubre estrenará Todas las mujeres, protagonizada por Eduard Fernández, y en el Teatre Lliure Recortes: "Dos textos escoceses que tienen que ver con la cosa". Además de impartir clases en el ECAM, ha encontrado tiempo para fundar Vecinos por Torrelodones: “Querían enladrillar los montes y como no hacían caso a la negativa de los vecinos decidimos instituirnos como partido político y entrar en las salas donde se deciden las cosas. Estamos gobernando".

Vivía en una casa grande llena de hermanos.
Ese es un buen comienzo.
Éramos nueve y yo era de los pequeños, así que tenía muchos espejos en los que mirarme y a los que querer parecerme.

Su primera película se llama Mi hermano dei alma.
Mis hermanos eran la identidad. Pero lo que yo cuento en esa película tiene que ver con lo que representamos y lo que somos verdaderamente. Las fachadas, casi siempre, ocultan algo tras ellas. Pero yo era muy ingenuo.

Se creía las fachadas.
Sí, hasta darme cuenta de que todo es mucho más complejo. Estamos hechos de capas y capas. El underdog, el perro callejero, es un personaje que rechazamos en la vida real pero que nos encanta en el cine.

Somos conservadores.
También me marcó el internado, toda esa cosa del pecado, la culpa, la moral, los silencios... te condiciona. En la época, en España, se creía que los colegios de curas eran lo mejor. Pero lo que había detrás de esafachada, de esas sotanas, era muy oscuro.

El internado debía de tener otros ángulos.
Sí, los hermanos y los amigos escapando de esa educación que pretendía que los niños se comportaran como adultos, y en esa educación seguimos estando. Cuando lo saludable sería que los adultos nos comportáramos más como los niños. Eso es el teatro.

Jugar a ser otro.
A pesar de los recortes hay algo que no cuesta dinero, y es jugar. De niño con un aro y un palo echabas el día entero. Para hacer teatro basta un entarimado.

El cine pide más.
El cine ya no es cool, ahora está de moda colgar tus cosillas en internet, y eso es fuerte vivirlo cuando te dedicas al cine.

¿Cuándo decidió dedicarse?
Cuando murió mi hermano Benjamín. Él tenía 24 años y yo 20. Creo que unos continuamos las obras de otros. Benjamín era un apasionado del cine y yo seguí sus pasos. Sin querer ser trascendental fue una manera de hacer posible lo imposible.
...
Estamos muy limitados por la realidad que nos creamos y el cine nos permite crear otra.

Triunfó a los 32 años.
Me dieron un Goya al mejor director novel por Mi hermano del alma, y eso supuso un cambio en mi vida: empecé a creer que era posible hacer cine.

Se le han muerto dos hermanos.
Es un dolor que no se va jamás, lo único que puedes hacer es ir reubicándolo. Los judíos tienen un ritual fantástico para eso: dedican media hora al día a la persona que han perdido para poder funcionar el resto de la jornada. Aprendes el vive hoy pero ya.

¿Usted ya sabe?
Ahora me doy cuenta de que no puedo perder el tiempo con enfados y peleas, probablemente el tiempo que tardas en arreglarlo es necesario, pero hay atajos para cuestionar ese enconamiento, y todo eso se aprende con la pérdida, sin ella, lamentablemente, no aprendemos avalorar todo lo demás.

En su cine ha contado usted mucho sobre hombres.
Yo había vivido siempre entre tíos y era el mundo que conocía.

¿Y cómo es?
Está lleno de testosterona: somos violentos, invasivos, muy hacia fuera; y en la adolescencia comienza una obsesión por el sexo, es como una necesidad imperiosa. Y se nos ha educado a percibir a las mujeres como objetos, es una cuestión social.

Ahora en su cine habla de mujeres.
Todos somos frágiles, pero los hombres negamos nuestra fragilidad, jamás hablamos de ella con otro hombre. Lo nuestro es la huida hacia delante, y eso nos debilita.

En su última película retrata a un hombre que miente.
Me llama la atención la incapacidad que tenemos para mirarnos a nosotros mismos. Siempre estamos esperando a que alguien nos resuelva las cosas. Las mujeres se saben frágiles y eso es lo que las hace fuertes. Pero bueno, luego están las particularidades.

¿En quién está pensando?
Me parece mucho más femenino Rajoy que Esperanza Aguirre o que Ana Botella.

¿Qué otras cosas le conforman?
Haber vivido mucho tiempo fuera (en California y en Canadá), alejado de esta especie de maraña que construimos aquí. Lo echo de menos. Sin renegar de las partes luminosas y creativas, pero España es autodestructiva, como la gente que escoge beber mucho y le echa la culpa al destino.

Muchos optan por marcharse.
En una semana se han cerrado tres teatros en Madrid. Pese a ello hay una explosión de creatividad, han crecido teatros como hongos, igual que en Buenos Aires, Nueva York o Londres. Nacen de la necesidad.

Se ha hecho mucha porquería al abrigo de las subvenciones.

Las subvenciones son para los cazaprimas, romper esa dinámica es bueno.


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